Mike Dean se defiende tras críticas sobre sus 'mini juegos' como árbitro
Mike Dean ha pasado de ser una figura polémica en los terrenos de juego a convertirse en el centro del debate fuera de ellos. El exárbitro de la Premier League se ha visto obligado a salir al paso de las críticas después de unas confesiones tan sinceras como incendiarias en un podcast.
Todo estalló tras su participación en el programa Jamie Vardy's Having a Party, donde relató que, durante algunos partidos, se marcaba “retos” personales para entretenerse: ver cuánto tiempo podía estar sin pitar o cuánto aguantaba sin salir del círculo central. Sus palabras encendieron las redes y el mundo del fútbol le cayó encima.
Ante la oleada de condena pública, Dean, de 56 años, utilizó su cuenta de Instagram para matizar su postura y defender su trayectoria de un cuarto de siglo en la élite.
“Durante mis 25 años como árbitro profesional, siempre he aplicado las Reglas del Juego lo mejor que he podido”, escribió. “Mi enfoque como árbitro fue siempre permitir que el juego fluyera y, siempre que fuera posible, prefería aplicar un umbral alto para el contacto, algo que gustaba a los jugadores. Sin embargo, si veía una entrada que requería que tomara la acción apropiada, la señalaba desde la posición correcta”.
El mensaje buscaba apagar un incendio que él mismo había encendido con unas declaraciones tan llamativas como comprometedoras.
En el podcast, Dean había descrito con detalle esos “juegos” internos que se montaba con su equipo arbitral en pleno fragor de la Premier League. Sin rodeos, contó: “Solíamos tener juegos, para echarnos unas risas. Decíamos: ‘Vale, sacamos de centro ahora, ¿no? A ver cuánto aguantamos sin pitar’. Lo hice unas cuantas veces en la Premier, antes del VAR, obviamente. Llegué a estar 20–25 minutos sin pitar en algunas ocasiones. Deja seguir, deja seguir, deja seguir”.
La revelación no se quedó ahí. Dean añadió otro desafío personal que practicaba en pleno partido: limitar al máximo sus movimientos.
“Solía hacer otra cosa en la Premier League. Me quedaba en el círculo central y veía cuánto tiempo podía permanecer allí antes de tener que salir. Era solo una broma mía”, explicó. “Los chicos en la banda me decían: ‘No puedes’. Yo les respondía: ‘Lo voy a intentar’. Simplemente corría alrededor, pero sin salir del círculo. Una vez llegué a unos 15 minutos en un partido sin abandonar el círculo central”.
Ese tipo de anécdotas, que podrían sonar inocentes en una charla distendida, han sido interpretadas como una falta de respeto al juego en el máximo nivel competitivo. Dean insiste en que todo formaba parte de un tono desenfadado, que no reflejaba su comportamiento real cuando el balón rodaba.
El problema es que el debate ya está abierto: ¿dónde termina el carácter y empieza la falta de profesionalidad en un árbitro de élite? Y, sobre todo, ¿cuánto daño hace a la confianza en el estamento arbitral que uno de sus rostros más conocidos admita que, durante algunos partidos, se marcaba sus propios “mini juegos” mientras el mundo miraba?





