Old Firm sin hinchas visitantes: O’Neill habla de la extrañeza
El próximo Old Firm en Ibrox llega cargado de tensión… y vacío de voces visitantes. Martin O’Neill no lo esconde: el técnico de Celtic siente que algo fundamental se pierde cuando su equipo salte al campo del eterno rival sin un solo aficionado propio en la grada.
Tras las conversaciones entre los dos clubes de Glasgow y la SPFL, se decidió vetar a las aficiones visitantes en los Old Firm de esta temporada, una medida que llega después de la revisión independiente de la Scottish FA sobre los incidentes de público tras el duelo de Copa entre ambos el curso pasado. El mismo escenario se repetirá el próximo fin de semana, cuando Rangers visite Celtic Park en el primer choque liguero del curso entre ambos.
Para O’Neill, la decisión tiene un impacto directo en el pulso del partido.
“Creo que será extraño en muchos aspectos no tener aficionados visitantes en nuestra zona. Siempre sentí que nos daban una pequeña migaja de consuelo”, admitió el entrenador. Sabe lo que significa Ibrox lleno y volcado solo con un equipo.
“Creo que la afición estará obviamente detrás de su equipo, y esperaría que eso se recíproco el domingo siguiente. Sabemos que nos enfrentamos a un equipo muy bueno y a una grada que puede marcar diferencias”, subrayó. Y dejó caer la clave emocional del encuentro: “Si conseguimos ponernos por delante en el partido, eso hará que la grada se ponga ansiosa”.
Rotaciones, dudas y un once por definir
El viaje a Ibrox llega tras una victoria trabajada por 1-0 ante St Johnstone, en la que O’Neill optó por reservar a varios nombres importantes. Entre ellos, a su gran referencia ofensiva: Camilo Durán, que comenzó en el banquillo.
“Ha estado brillante para nosotros”, reconoció el técnico. “Pensé que podíamos darle descanso para ese partido, luego ya no estaba tan seguro. No estoy seguro de que seamos lo bastante buenos como para estar descansando gente de esa manera”.
Una frase que revela el equilibrio delicado entre cuidar piernas y no perder nivel competitivo.
O’Neill, sin embargo, asume que no tendrá más remedio que rotar: “Con el tiempo tendremos que hacer cambios, especialmente porque estamos jugando partidos europeos”. El calendario aprieta, y el margen de error en un duelo de eliminación directa es mínimo.
Las noticias médicas, al menos, le ofrecen algo de alivio. El centrocampista Mika Baur ha vuelto a entrenar con normalidad tras un pequeño golpe y entra en la recta final de la preparación para el choque de Copa.
Batalla en la portería y la sombra de los penaltis
Si en el medio campo las piezas parecen encajar, bajo palos la decisión aún está en el aire. La llegada de Sam Johnstone ha encendido una competencia real con Viljami Sinisalo, que venía rindiendo a gran nivel.
O’Neill no se esconde, pero tampoco enseña las cartas: “No he tomado ninguna decisión. Pensé que Sam lo hizo muy bien, y necesitábamos ver de qué era capaz. Es fantástico tener a los dos. Sinisalo ha estado excepcional para nosotros”.
El cuarto de final de la Scottish League Cup puede alargarse hasta los penaltis. Y O’Neill quiere que, al menos, su equipo llegue a ese punto con la rutina hecha, aunque nunca se pueda replicar la electricidad de un estadio como Ibrox en un cara o cruz desde los once metros.
“No podemos reproducir el estadio y la afición, pero si no has practicado puede ser un doble golpe para ti. Más vale que tengas unos cuantos tiros, y eso es lo que hacemos al final de nuestras sesiones de entrenamiento”, explicó.
Sin seguidores de Celtic en la grada, con un rival en forma, un estadio hostil y la posibilidad de jugarse todo desde el punto de penalti, el Old Firm de Copa se presenta desnudo de color visitante, pero cargado de tensión. En un ambiente así, un detalle, una parada o un lanzamiento desde los once metros puede cambiar no solo la noche, sino el tono de toda la temporada.





