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Paul Merson critica el colapso de Aston Villa: ¿Unai Emery se quedará?

Aston Villa no ha empezado la temporada. Ha explotado. El 4-0 encajado ante Brighton en apenas 30 minutos no fue solo una goleada; para Paul Merson, fue la radiografía de un club que ha desmontado su propio esqueleto justo después de tocar el cielo.

En su columna para Sky Sports, el exjugador de Villa no se anduvo con rodeos. El verano se llevó por delante a Ezri Konsa, Youri Tielemans y Morgan Rogers, tres piezas centrales del equipo que llevó al club a la Champions League y a un título europeo. Sin ese núcleo, el Villa Park que soñaba con noches grandes se ha despertado de golpe.

“Rompe el corazón ver al Villa así. No veo a Unai Emery quedándose”, sentencia Merson. Y a partir de ahí, dispara.

“Vendes a tus mejores jugadores, ¿qué esperas?”

Para Merson, el problema no es solo el mal resultado en Brighton. Es la planificación. O la falta de ella.

“Vendes a todos tus mejores jugadores, ¿qué esperas?”, lanza. No le sorprendió que Villa no pudiera con Brighton. Lo que le deja atónito es el contexto: “Estamos hablando de un club enorme, que acaba de meterse en la Champions League, que ha ganado un trofeo europeo… y luego vende a todos sus mejores jugadores. Es una locura al máximo nivel”.

Merson no cree que el equipo vaya a descender. Pero su diagnóstico es demoledor: no los ve ni siquiera en la mitad alta de la tabla, ni con un entrenador del calibre de Emery.

Ahí entra el técnico vasco. Para el excentrocampista, la situación es insostenible para un entrenador de élite: “Si Emery no está harto de esta situación, entonces es una persona especial. Esto es muy raro. Vimos al Spurs ganar una copa europea y acabar decimoséptimo. Él ganó la misma copa europea y terminó cuarto”.

Y avisa: “No veo a Emery quedándose mucho tiempo si esto sigue así. Estamos hablando de uno de los mejores entrenadores del mundo, y todo el mundo parece estar marchándose a su alrededor”.

Contratos bajo la lupa: Tielemans y Konsa, “el negocio del siglo”… para otros

Más allá del césped, Merson pone el foco en los despachos. Lo que más le escuece son las cláusulas y las cifras.

Apunta directamente al contrato de Youri Tielemans, que incluía una cláusula de rescisión de 36 millones de libras. “Quien hiciera ese contrato debería estar bajo escrutinio”, afirma. Y explica por qué: equipos que pelearán por salvarse están pagando alrededor de 35 millones por jugadores. En el mercado actual, esa cantidad es casi una ganga.

“Es el negocio del siglo”, admite, pensando ya en el beneficio para Manchester United. Pero subraya que algo así no puede ocurrir en Villa: “No puedes poner una cláusula de 35 millones para uno de los mejores centrocampistas del país”.

El caso de Ezri Konsa tampoco se libra. Internacional, recién salido de un Mundial, vendido por 55 millones de libras. Para Merson, otro síntoma de un club que se ha debilitado justo cuando debía reforzarse: “Es triste”, resume.

El contraste le duele especialmente porque habla de “un club grande, grande”, al que él mismo representó. “Han luchado para llegar a la tierra prometida de la Champions, ganando un trofeo europeo. Era el momento de dar el siguiente paso. Y han vendido a todos los que eran de primer nivel”.

La sombra de Arabia Saudí y el caso Ollie Watkins

Como si no fuera suficiente con las salidas ya consumadas, el ruido no cesa. Ollie Watkins se quedó fuera del partido ante Brighton en pleno interés desde Arabia Saudí. El portero Emi Martínez tampoco estuvo disponible.

Ahí Merson endurece todavía más el tono. Para él, si se confirma que Watkins estaba en condiciones físicas de jugar y decidió no hacerlo, la conducta es inaceptable: “Si es verdad que estaba en forma y no se puso disponible, entonces es algo asqueroso al máximo nivel”.

Su argumento baja del despacho a la grada. Habla del Holte End, de los aficionados que pagan abonos caros, que se recorren el país siguiendo al equipo, mientras el delantero estrella, bien pagado, se quedaría al margen por tener la cabeza en otro sitio.

“Estás cobrando mucho dinero. Tienes el mejor trabajo del mundo. Juegas en la Premier League, de delantero centro, ganando fortunas, te pagan por estar en forma”, recuerda Merson. Entiende que la oferta saudí pueda desestabilizar: es mucho dinero y Watkins ya no es un chaval. Pero para él hay una línea que no se puede cruzar: “Tienes que querer jugar al fútbol. Cada uno de esos aficionados del Holte End daría su brazo derecho por jugar ese partido”.

Merson va más allá y reclama un gesto público: “Debería venir y pedir perdón si se negó a jugar”. Incluso sugiere una medida contundente por parte del club: “Si eres Aston Villa, deberías decirle: ‘No te pago esta semana’. Porque tu trabajo, literalmente, es presentarte el fin de semana y jugar un partido de fútbol”.

Un club en la encrucijada

El retrato que dibuja Merson es el de un Aston Villa en plena encrucijada. Por un lado, el logro histórico reciente: Champions League, un título europeo, un entrenador de élite en el banquillo. Por otro, la sensación de haber desmontado la base que lo hizo posible justo cuando tocaba consolidarse entre los grandes.

“Rompe el corazón cuando ves lo que está pasando”, insiste el exvillano. Lo dice alguien que conoce el peso del escudo y el hambre de una grada que creía haber salido definitivamente de los años grises.

La pregunta ya no es solo cómo se levantará el equipo de un 4-0 en Brighton. Es más incómoda: ¿cuánto tiempo más aceptará Unai Emery dirigir un proyecto que se desangra a base de ventas y decisiones de despacho?