El regreso de Mourinho al Bernabéu: Real Madrid vs Real Sociedad
El Bernabéu se prepara para medir dos obsesiones: la del Real Madrid por volver a mandar en España y la de la Real Sociedad por demostrar que su Copa del Rey no fue un paréntesis, sino un aviso.
Este miércoles, a las 21:00 en Madrid (19:00 GMT), el coliseo blanco abre sus puertas a un duelo que enfrenta al gigante herido con el último campeón copero. Un choque con aroma de revancha, de examen y de estreno: el primer partido de José Mourinho en casa en su regreso al banquillo madridista.
El regreso de Mourinho y un inicio al límite
La segunda etapa de Mourinho en el Real Madrid arrancó con sudor frío. En Cornellà, ante el Espanyol, su equipo necesitó un gol en el minuto 90 para evitar un tropiezo que habría encendido las alarmas desde la primera jornada.
Jude Bellingham abrió el curso liguero de los blancos con un cabezazo tras una falta lateral botada por Arda Guler. Parecía el guion perfecto para el inglés, recolocado por Mourinho como mediapunta con total libertad, dueño de la zona de tres cuartos y omnipresente en el juego.
Pero el Espanyol, más trabajado, sin el desgaste del Mundial y con semanas de preparación conjunta, se rebeló. Alex Calatrava igualó el partido y convirtió el estreno del portugués en una batalla tensa, con un Madrid brillante a ratos y roto en otros.
Solo la aparición de Carlos Espi, recién salido del banquillo, rescató a los blancos: cazó un balón suelto en el área en el minuto 90 y firmó el 2-1 que maquilló un encuentro incómodo. Mourinho lo resumió sin rodeos: sentía que su equipo mereció ganar, pero que el Espanyol no mereció perder.
En medio del ruido, debutaron Yan Diomande, fichaje récord, y Marc Cucurella, pero ninguno fue tan decisivo como el canterano que apareció en el momento justo.
Un vestuario que domar y un Barça que acecha
Mourinho vuelve al Real Madrid 13 años después con dos misiones claras: ordenar un vestuario que viene de una temporada caótica y cortar la racha del Barcelona, que persigue un triplete consecutivo en La Liga.
En Cornellà, el técnico no se guardó nada: alineó a Kylian Mbappé, Vinicius Junior y Bellingham de inicio, y entregó la titularidad a Bernardo Silva, Denzel Dumfries e Ibrahima Konaté. Una declaración de intenciones: jerarquía, talento y un once pensado para mandar desde el balón y la presión.
Bellingham respondió. Firmó un gol, se ofreció siempre y dio sentido a la apuesta de Mourinho por situarlo como llegador desde segunda línea, con libertad para aparecer entre líneas y en el área.
Mbappé, máximo goleador de La Liga en las dos últimas temporadas, encontró espacios al inicio por la derecha, se plantó ante el portero, pero no afinó la puntería. Estuvo lejos de su versión más demoledora.
Vinicius, en la izquierda, vivió otra noche áspera. Generó faltas, desquició rivales, pero apenas pudo desequilibrar con balón. Lo golpearon mucho; lo dejaron jugar poco.
Vinicius, el foco y la protección
Mourinho, famoso durante años por su carácter volcánico en la banda, ahora quiere apagar incendios, no encenderlos. Al menos con Vinicius.
El portugués insiste en que el brasileño necesita controlar mejor sus reacciones ante las provocaciones de las gradas y los rivales. Distingue dos escenarios: lo que ocurre fuera del juego y lo que pasa dentro del césped.
En las gradas, cree que Vinicius puede gestionar mejor los insultos habituales, siempre que no crucen líneas como el racismo o la homofobia. En el campo, reclama a los árbitros —a los que llama “jueces”— que protejan más al jugador y al juego cuando las faltas se acumulan y la violencia se normaliza.
El contexto no es neutro. El año pasado, Mourinho fue criticado por cuestionar el carácter de Vinicius después de que este denunciara un insulto racista en un partido de Champions contra Benfica, cuando el portugués dirigía al club lisboeta. Entonces, el técnico defendió los intereses de su equipo y sugirió que el brasileño encendía los partidos con sus celebraciones.
Ahora, desde el banquillo del Madrid, reconoce que el trato que recibe Vinicius en el campo no es el mismo que el de otros futbolistas. Habla de una “espiral” en la que los rivales ya saben hasta dónde pueden llegar, cuánto pueden provocarle, cuánto pueden golpearle antes de ver una tarjeta. Y deja claro que ese escenario no le gusta.
La Real Sociedad, un inicio duro y un calendario cruel
La Real Sociedad también llega al Bernabéu con solo un partido de Liga en las piernas. La competición ha escalonado el calendario para aliviar a los equipos más castigados por el Mundial, pero el inicio para los de Imanol Alguacil no ha sido precisamente amable.
Cayeron 1-0 en el campo del Real Betis, quinto clasificado la temporada pasada. Un duelo igualado, cerrado, decidido por un detalle: un centro de Cucho Hernández y una volea precisa de Rodrigo Riquelme.
El problema para la Real no es solo el resultado, sino el contexto: dos salidas consecutivas para empezar el curso, justo después de un año en el que solo ganaron tres de sus 19 partidos ligueros lejos de casa. El reto en el Bernabéu es gigantesco.
Un pasado reciente que avisa
El último precedente liguero entre ambos en Chamartín fue un festival blanco: 4-1 para el Real Madrid. Vinicius Junior marcó dos penaltis, mientras que Gonzalo García y Federico Valverde completaron la goleada. La Real, que había empatado con un penalti transformado por Mikel Oyarzabal en el minuto 21, se fue al descanso ya con un 3-1 en contra.
Pero la historia no es solo blanca.
La Real Sociedad sabe lo que es golpear fuerte en el Bernabéu. En febrero de 2020, en Copa del Rey, firmó un 4-3 inolvidable. Martin Odegaard abrió el marcador, Alexander Isak firmó un doblete para poner el 0-3 en el minuto 56 y el estadio entró en shock. Marcelo recortó, Mikel Merino devolvió la ventaja de tres goles y, aunque Rodrygo y Nacho apretaron el marcador, ni siquiera la expulsión de Andoni Gorosabel evitó la gesta visitante.
En Liga, su último triunfo en el Bernabéu llegó en enero de 2019: 0-2, con tantos de Willian José y Rubén Pardo, aprovechando la expulsión de Lucas Vázquez en el minuto 61.
El último triunfo de la Real sobre el Madrid en general se remonta a mayo de 2023: 2-0 en San Sebastián, con goles de Takefusa Kubo y Ander Barrenetxea tras la roja a Dani Carvajal.
Un campo maldito… con goles
Los números son contundentes: la Real Sociedad solo ha ganado uno de sus últimos 20 partidos de Liga como visitante ante el Real Madrid. En ese tramo, los blancos suman 16 victorias.
Pero hay un matiz que alimenta la esperanza donostiarra: no se van de vacío en ataque. Han marcado 19 goles en esos 20 encuentros. El problema está atrás: han encajado 54.
En el histórico general, el peso también cae del lado blanco. De 158 enfrentamientos, el Real Madrid ha ganado 91, por 27 triunfos de la Real.
Un Madrid tocado por las bajas, pero cargado de talento
Mourinho no podrá contar con varias piezas importantes. Eder Militao (músculo), Rodrygo (rodilla), Raúl Asencio (muslo) y Ferland Mendy (cadera) siguen fuera.
Endrick (músculo), Thiago Pitarch (rodilla) y Aurélien Tchouameni (músculo) son duda y podrían no llegar al partido.
Jude Bellingham, que se marchó ante el Espanyol con hielo en el tobillo, apunta a titular. El plan es que vuelva a ser el faro entre líneas.
El once previsto del Real Madrid dibuja un equipo agresivo y técnico:
- Courtois;
- Dumfries, Konaté, Huijsen, Cucurella;
- Bernardo Silva, Valverde;
- Guler, Bellingham, Vinicius;
- Mbappé.
Un bloque que mezcla velocidad, pegada y un centro del campo con capacidad para dominar y castigar.
La Real, con Oyarzabal al frente
En la Real Sociedad, el regreso de Álvaro Odriozola al club en el que se formó tendrá que esperar. El lateral, ex del Madrid, sigue de baja por una lesión de rodilla de larga duración.
Pablo Marín, Jon Gorrotxategi y Gonçalo Guedes, todos con problemas musculares, apuran sus opciones de llegar al encuentro.
La buena noticia para Imanol es Mikel Oyarzabal. El campeón del mundo con España fue suplente en el debut ante el Betis, pero se espera que lidere el ataque en el Bernabéu.
El once probable de la Real apunta a un equipo compacto y vertical:
- Remiro;
- Aramburu, Zubeldia, Martín, Gómez;
- Herrera, Soler;
- Kubo, Sucic, Barrenetxea;
- Oyarzabal.
Con Kubo y Barrenetxea por fuera y Oyarzabal como referencia, la Real tiene argumentos para castigar cualquier desajuste defensivo blanco.
El veredicto de los números… y el peso del Bernabéu
Los modelos estadísticos también se mojan. El supercomputador de Opta otorga un 66% de opciones de victoria al Real Madrid y solo un 15% a la Real Sociedad. El empate completa el resto.
La tendencia histórica, el factor campo y la profundidad de plantilla explican esa diferencia. Pero la Real ya ha demostrado que no le asusta este escenario. Lo hizo en 2020. Lo hizo en 2019. Sabe cómo silenciar el Bernabéu.
El Madrid, por su parte, no puede permitirse otro año en blanco. Lleva dos temporadas seguidas sin levantar un gran título. No encadenaba tres cursos sin trofeos desde 2006. El margen se estrecha.
La noche del miércoles no decidirá la Liga, pero sí marcará el tono del curso. ¿Será el Bernabéu el escenario del renacimiento de Mourinho o el recordatorio de que la Real Sociedad ya no llega a Madrid solo a resistir?






