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Rúben Amorim defiende su Milan y asegura que Cissé está listo

Rúben Amorim no se esconde. A las puertas de la visita del Milan al Lazio en Roma, el técnico portugués respondió con firmeza a las dudas sobre el juego del equipo, blindó a Aphadjo Cissé y lanzó un mensaje claro: el proyecto no se moverá un milímetro por el ruido exterior.

Cissé, sin miedo al siguiente paso

Aphadjo Cissé ha arrancado la Serie A con dos goles en tres partidos y en Italia dan por hecho que entrará en la próxima convocatoria de la selección. Para Amorim, la cuestión ni siquiera admite debate.

“Si pones a Cissé en el campo, va a jugar. Da igual si es con la selección, con Bastoni o con estos chicos”, aseguró. “Va a jugar, libre. Para eso está listo”.

El técnico, sin embargo, bajó el ritmo de la euforia. Cissé está preparado para competir, pero no quiere quemar etapas.

“Necesita tiempo para crecer. He visto una pequeña diferencia entre cuando juega fuera y cuando lo hace en San Siro. San Siro es duro, así que tiene que ajustarse a todos esos pequeños detalles. Démosle tiempo”, pidió Amorim.

Y fue un paso más allá, describiendo el carácter del joven atacante: “Si lo pones a entrenar con la selección y a jugar con la selección, no se va a esconder. Va a pedir la pelota. Está listo, pero necesita tiempo para ser el jugador que puede llegar a ser. Tiene mucho que aprender”.

Pulisic, minutos a la vista… y enfado por el banquillo

En la misma rueda de prensa, Amorim confirmó que Christian Pulisic tendrá por fin sus primeros minutos de la temporada 2026-27 ante el Lazio. El internacional estadounidense, pieza importante del proyecto, ha visto los tres primeros partidos desde un rol secundario.

El portugués admitió que el atacante no está cómodo con la situación: Pulisic está “molesto” por la falta de protagonismo hasta ahora. Amorim, no obstante, dejó entrever que la gestión del vestuario pasa también por manejar esos egos sin perder el rumbo competitivo.

Un Milan eficaz… y discutido

Los números son buenos: dos victorias y un empate en tres jornadas. El debate nace del cómo. El empate ante la Juventus encendió las críticas por un Milan acusado de defensivo, plano, poco agresivo.

Amorim no rehúye el análisis. “El último partido no fue solo estático; creo que nos faltó energía”, reconoció. “Controlamos bastante bien el balón, sobre todo en la primera parte, pero luego nos faltó agresividad en el último tercio y dentro del área”.

El técnico explicó que muchas de las ocasiones de la Juventus nacieron de errores propios. “Les mostré a los jugadores que muchas oportunidades de la Juve llegaron por pérdidas nuestras, a veces incluso sin presión. Un pase descuidado. Esos detalles pueden cambiar el partido y el impulso. Hemos trabajado en eso y tenemos que hacerlo mejor”.

Gonçalo Ramos, del elogio a la lupa

El foco también se posó sobre Gonçalo Ramos tras su actuación en Turín. El delantero, decisivo ante Torino y Venezia, no tuvo el mismo impacto contra la Juventus y las críticas no tardaron en aparecer.

Amorim lo interpretó como un síntoma del propio nivel del portugués: “Creo que tenemos que mejorar como equipo. Ramos lo hizo tan bien contra Torino y Venezia que, en un partido en el que no tiene el mismo rendimiento, se nota”.

Para el entrenador, el problema no es individual, sino colectivo: “Tiene más que ver con la comprensión del juego por parte de todos los jugadores del equipo”.

“Más que en mi antiguo club, es imposible”

Las críticas al estilo de juego no sorprenden a Amorim. Ya ha pasado por ahí. “La crítica es normal. Ya la viví en mi antiguo club [Manchester United]. Más que eso, es imposible”, soltó con ironía.

El luso insiste en que su prioridad es el colectivo. “Lo que prometo es que el equipo siempre estará en primer lugar”, repitió. “Mi intención, y lo que me pidieron aquí, fue ser positivo y marcar goles”.

La teoría choca con la realidad de los rivales. Y Amorim no tuvo problema en reconocerlo. “A veces queremos marcar goles y ser positivos, pero luego está el rival, y quizá Spalletti —vuestro Spalletti— es realmente bueno y nos empuja hacia atrás. Tuvimos más el balón que la Juventus. A veces, incluso cuando tengo el balón, el otro es mejor que yo, pero eso no cambia la intención”.

El técnico defendió la idea de un Milan reconocible, trabajado, nada aleatorio: “Si miras a nuestro equipo, siempre tenemos una intención; no ves nada que sea al azar. A veces queremos ciertos patrones que son difíciles para los jugadores. Entiendo la presión. Entiendo que cuando ves a un tipo que viene del extranjero a decir cómo jugar a vuestro fútbol, es muy duro, y en el primer momento estás esperando para decírmelo a la cara”.

Aun así, no se mueve de su línea: “Lo que puedo prometer es que el club siempre estará en primer lugar. Quiero dominar los partidos, pero luego Spalletti, Fàbregas, todos estos tipos, son muy buenos y nos van a empujar. Lo realmente importante es estar bien en las últimas jugadas a balón parado del partido, porque si ganamos, algunos tendrán que guardarse esa pregunta en el bolsillo una semana más. Mi intención es siempre ser mejor que el rival de una cierta manera. Lo intentaré. Pero luego están los rivales; Spalletti fue mejor que yo, y eso no cambia”.

El espejo de Como y la respuesta de Amorim

El arranque de la Champions League añadió un nuevo elemento al debate. Como fue el único club de la Serie A que ganó en la primera jornada de la fase de liga y lo hizo dominando al RB Leipzig. El trabajo de Cesc Fàbregas y su equipo ha despertado elogios y comparaciones. ¿Es Como un modelo para el Milan?

Amorim cortó rápido esa narrativa. “Creo que somos entrenadores diferentes, con trayectorias distintas y trabajamos para clubes distintos”, respondió. “Mister Cardinale nunca me ha dicho que [Como] sea la inspiración, así que tienes que decírmelo tú, porque yo no lo sabía”.

El portugués reivindicó su sello propio: “Tengo mi forma de jugar; creo que llevará tiempo. Todo entrenador necesita tiempo. Visteis contra Torino, el amistoso contra United, que estamos mejorando”.

Y dejó una frase que marca distancias: “Si queréis un equipo que juegue como Como, tenéis que comprar al entrenador de Como para jugar de la misma manera. Yo soy completamente diferente; tengo mi estilo de juego, mi identidad”.

Respeto máximo para el trabajo de Fàbregas, pero sin copiar: “Entrenar al Milan es realmente difícil; entrenar al Como y hacer lo que están haciendo en la Champions League es muy difícil, y lo están haciendo muy bien, pero no me centro en cómo juega el Como; me centro en cómo debe jugar el Milan para ganar partidos”.

Ahora, el siguiente examen llega en Roma, ante el Lazio. Cissé llama a la puerta de la selección, Pulisic quiere recuperar galones y el debate sobre el estilo no se apaga. Amorim ya ha elegido su camino. La cuestión es si la Serie A está preparada para seguirlo hasta el final.