Schalke arrasa a Union Berlin y se recupera en Bundesliga
La noche en la Bundesliga dejó una imagen poco habitual: un árbitro sustituido por lesión y un recién ascendido jugando como si llevara años instalado en la élite. Schalke, que llegaba con solo un punto en dos jornadas, arrasó a Union Berlin por 3-1 y se marchó a casa con algo más que tres puntos: una declaración de intenciones.
El partido se abrió con un gol de puro carácter. Robin Gosens cazó un balón cruzado y, casi sin ángulo, conectó una volea tensa que se coló para el 1-0. Gol de jugador que no duda, gol que cambió el tono del encuentro.
Nada más arrancar la segunda parte, Schalke golpeó de nuevo. Aouchiche apareció en zona de tres cuartos, se perfiló y firmó un disparo impecable para doblar la ventaja. En cuestión de minutos, Union Berlin se vio dos goles abajo y obligado a perseguir sombras.
Ahí emergió Loris Karius. El guardameta, nombrado mejor jugador del partido, sostuvo a Schalke durante casi toda la segunda mitad. Blocó centros, desvió disparos y dio seguridad a una defensa que por momentos se vio exigida. Solo en el sexto minuto del añadido logró superarle Tim Skarke, que recortó distancias cuando ya quedaba poco margen para la reacción.
El amago de remontada duró un suspiro. Con prácticamente la última acción del encuentro, Maximilian Wöber apareció para firmar el 3-1 y devolver los dos goles de renta. Gol que cerró el marcador y la discusión.
El duelo dejó además una escena insólita: el colegiado Timo Gerach tuvo que abandonar el partido al inicio del segundo tiempo por una molestia en el gemelo. El cuarto árbitro, Jarno Wienefeld, un juez habitual de la 2. Bundesliga, tomó el silbato y dirigió así su primer encuentro en la máxima categoría. Noche agitada para todos, menos para un Schalke que salió reforzado.
Mastantuono firma un triplete y despierta a Fiorentina
En Italia, el alivio llegó vestido de violeta. Fiorentina y Venezia aterrizaban en la cuarta jornada de Serie A sin puntos, con tres derrotas en tres partidos y la presión creciendo. El choque se encendió pronto y dejó un protagonista claro: Franco Mastantuono.
Venezia golpeó primero. En el minuto 22, Gianluca Busio condujo con criterio desde el medio y filtró una jugada que acabó en los pies de Akor Adams. El delantero definió con la derecha, cruzado y limpio, para el 1-0. El estadio se vino arriba. Parecía que el colista encontraba por fin un respiro.
Duró poco. Mastantuono olió sangre y en apenas dos minutos dio la vuelta al marcador. En el 29 y el 30, el atacante de Fiorentina irrumpió al espacio, atacó los huecos y castigó a una defensa que se desordenó con el primer golpe. Dos zarpazos, 1-2 al descanso y un giro total en el guion.
La segunda parte mantuvo el mismo tono. A mitad del periodo, Mateo Pellegrino hizo el 1-3, su segundo gol en dos partidos, y empujó aún más a Fiorentina hacia su primera victoria del curso. El partido ya estaba encarrilado, pero Mastantuono no había terminado.
A seis minutos del final, el delantero completó su triplete. Hat-trick y partido sentenciado. Solo quedó tiempo para que Antoine Hainaut maquillara el resultado con el segundo tanto de Venezia en los instantes finales.
El 2-4 dejó a Venezia hundido, sin puntos y último en una Serie A de 20 equipos. Fiorentina, en cambio, respiró y escaló hasta la 15ª posición. No es un salto enorme en la tabla, pero sí un cambio de ánimo rotundo.
Sevilla castiga a un Valencia sin remate
En La Liga, Sevilla se subió al vagón de cabeza y dejó a Valencia anclado en el fondo de la clasificación. Un 1-0 corto, trabajado, que llegó tarde y en un partido espeso, pero que vale oro para los andaluces.
El duelo ofreció pocas ocasiones claras. El balón circuló sin filo, las áreas se pisaron poco y el marcador se mantuvo inmóvil hasta el tramo final. Cuando el empate parecía inamovible, Sevilla encontró el resquicio.
A nueve minutos del final, Giorgi Kochorashvili colgó un centro profundo desde la izquierda. El balón viajó largo y encontró a Juan Antonio Iglesias, que conectó un cabezazo bombeado. La pelota superó al guardameta y se coló mansamente en la red. Gol de paciencia, de insistir hasta el último tramo.
Valencia ni siquiera logró tirar a puerta. Cero disparos entre los tres palos y una estadística que explica su situación: un punto de 15 posibles y el último puesto de la tabla. Sevilla, en cambio, se acomodó en la zona alta, en un segundo puesto compartido que alimenta la confianza.
Rennes tumba a Marseille y se adueña de la cima
En Francia, Rennes firmó una victoria de peso. Se impuso 1-0 a Marseille y se subió al liderato de la Ligue 1, confirmando un inicio de temporada sólido y ambicioso.
El único gol del encuentro llegó pronto en la segunda mitad. A los seis minutos de la reanudación, Adrien Thomasson, fichaje reciente procedente de Lens, aprovechó su oportunidad y marcó su primer tanto con la camiseta de Rennes. Definición precisa y premio enorme: tres triunfos consecutivos para el conjunto bretón.
El golpe dejó a Marseille sumido en su peor arranque liguero en más de dos décadas. Tres derrotas seguidas, solo tres puntos y un discreto 11º puesto en la clasificación. El contraste con Rennes es total: los bretones mandan en la tabla, un punto por encima de Monaco, y se permiten mirar hacia arriba sin complejos.
West Ham arrasa y se adueña del liderato
En Inglaterra, el día fue de exhibición. West Ham se colocó en lo más alto de la Championship tras aplastar a Wrexham con un contundente 6-0.
El marcador refleja la diferencia entre ambos. Seis goles, seis anotadores distintos y una superioridad que no dejó espacio a la duda. West Ham dominó, golpeó una y otra vez y acabó la jornada un punto por encima de West Bromwich Albion.
Entre árbitros lesionados, tripletes salvadores, líderes inesperados y colistas sin reacción, la semana deja una pregunta flotando sobre Europa: ¿quién sabrá sostener este impulso cuando la temporada empiece de verdad a apretar?





