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Waterford FC avanza a semifinales de la FAI Men's Cup

El Waterford FC aceleró tras el descanso, barrió al Sligo Rovers en el RSC y se metió en su primera semifinal de la Club Orange FAI Men's Cup desde 2022. El 3-0 final reflejó la autoridad del equipo de Graham Coughlan, que pasó por encima de su rival en cuanto apretó el ritmo.

No fue un primer tiempo brillante. Ni mucho menos. Pero el golpe inicial llegó pronto y valió oro. A los ocho minutos, los locales ya mandaban gracias al olfato de Pádraig Amond, que abrió el camino y calmó los nervios de la grada.

La jugada nació en la izquierda. Conan Noonan colgó el balón al segundo palo, Tommy Lonergan lo bajó con un cabezazo hacia el centro y apareció Amond. Su primer remate de cabeza lo repelió Sam Sargeant, pero la pelota quedó viva. Evan McLaughlin recogió el rebote y filtró de nuevo para el veterano delantero, que esta vez no perdonó con un derechazo a quemarropa.

El gol no convirtió el partido en un paseo. De hecho, el Waterford casi se complica solo. En el minuto 13, un mal pase de Benny Couto dejó a Luke Pearce solo ante Stephen McMullan. El delantero del Sligo se plantó en el mano a mano, pero el guardameta local se impuso con una intervención decisiva a sus pies.

El encuentro se abrió. McLaughlin probó suerte desde la frontal, alto por poco, y a partir de ahí el Sligo empezó a sentirse más cómodo con el balón. En el 39, Seb Quirk combinó con Gareth McElroy y puso un centro muy tenso al área, pero Archie Meekison no llegó a conectar. Fue un aviso, nada más.

Justo antes del descanso, el Waterford rozó el 2-0. Jorgen Voilas metió un pase para Amond, que se perfiló a unos 16 metros de portería y soltó un disparo potente. Cuando el gol parecía inevitable, apareció la cabeza de Carl McHugh sobre la línea para salvar al Sligo. Una acción de capitán que mantuvo con vida a los visitantes al intermedio.

La tregua se rompió nada más volver del vestuario.

El segundo tanto local cayó en el minuto 50 y cambió definitivamente el tono de la tarde. Couto encontró a Noonan en la banda izquierda, este levantó la cabeza y colgó al segundo palo. Allí apareció Voilas, que no buscó el remate directo, sino que amortiguó de cabeza hacia el corazón del área. Lonergan atacó el balón con decisión y fusiló con la diestra desde unos diez metros. Sargeant no tuvo opción.

El golpe dejó tocado al Sligo y el Waterford lo olió. El equipo de Coughlan se adueñó del partido, ganó todos los duelos y jugó ya con una confianza desatada.

El 3-0 llegó en el 59, fruto de esa superioridad. Noah Mawene habilitó a McLaughlin en la izquierda y el extremo sirvió un centro envenenado que cruzó el área pequeña. Ollie Denham intentó despejar en carrera, pero solo consiguió desviar el balón hacia su propia portería. Autogol y sentencia.

El vendaval local no se detuvo ahí. Tres minutos después, Couto dejó el balón en la frontal para McLaughlin, que soltó un zurdazo potente. Sargeant voló y evitó el cuarto con una gran estirada, una de las pocas buenas noticias para el Sligo en la tarde.

Los visitantes apenas encontraron resquicios. Su opción más clara llegó ya en el tramo final, minuto 71, cuando Alex Nolan armó un disparo con la izquierda que se marchó rozando el poste de McMullan. Fue un suspiro, no una reacción.

Con el duelo controlado, Coughlan aprovechó los últimos minutos para mover el banquillo y repartir esfuerzos. Para entonces, el billete a semifinales estaba asegurado desde hacía rato. El RSC ya pensaba en lo que viene.

Waterford FC: McMullan; Cann (Amedu 88), Mahon, Long; Voilas, Mawene (Heeney 85), McLaughlin (McMenamy 71), Noonan, Couto (Ashton 88); Amond (Brennan 85), Lonergan.

Sligo Rovers: Sargeant; McElroy, McHugh (Young 64), Denham, Stewart (Cannon 85); George (Nolan 64), McManus, Quirk, Meekison (Woolery 75), Shorrock; Pearce.

Árbitro: Rob Hennessy.

El Waterford vuelve a situarse entre los cuatro mejores del torneo y, con esta versión del segundo tiempo, lanza un mensaje claro: no viaja a semifinales para hacer turismo.