Xabi Alonso llega a Chelsea: McFarlane analiza el futuro
En Cobham había rueda de prensa previa a un clásico Chelsea–Tottenham. Pero el ambiente no era el de una cita cualquiera. Menos de 48 horas después de perder la final de la FA Cup ante Manchester City, el club había cambiado el estado de ánimo de su afición con un golpe de efecto: el anuncio oficial de Xabi Alonso como nuevo técnico permanente.
En medio de ese giro de guion apareció Calum McFarlane, todavía entrenador interino, para analizar un partido clave y, al mismo tiempo, convivir con la sombra ilustre que ya se proyecta sobre Stamford Bridge.
Un grande llega, el interino sostiene el pulso
Alonso ha firmado por cuatro años como sustituto de Liam Rosenior y no asumirá el cargo hasta el 1 de julio. Hasta entonces, el plan se mantiene: McFarlane dirigirá los dos últimos encuentros de la Premier League, empezando por el duelo ante Spurs, penúltimo compromiso liguero del curso.
La pregunta era inevitable: ¿cómo ha encajado el vestuario la llegada del técnico español?
“Todos están emocionados. Es un gran entrenador, ha ganado grandes trofeos, tuvo una carrera enorme como jugador. Tendrá muchísimo respeto de todo el mundo. Estamos muy ilusionados”, explicó McFarlane, subrayando el impacto inmediato del anuncio en una plantilla que todavía digiere el golpe de Wembley.
El propio interino ya ha tenido el primer contacto con su futuro sucesor. “Me mandó un mensaje ayer, lo voy a mantener en privado, pero era sobre todo acerca de la final”, reveló. Un gesto breve, pero significativo: Alonso ya observa de cerca lo que pronto será su día a día.
¿Habrá hueco para McFarlane en el nuevo proyecto?
Con el nuevo entrenador confirmado, otra cuestión flotaba en la sala: ¿seguirá McFarlane en el cuerpo técnico?
“Ahora mismo no lo sé”, admitió, sin rodeos. Cuando le insistieron sobre si le gustaría trabajar junto a Alonso, fue igual de claro: “No lo he pensado. Hay demasiado que preparar”.
El mensaje es sencillo: antes de pensar en su futuro, el interino quiere cerrar bien el presente. Y ese presente se llama Tottenham.
Chelsea–Spurs, rivalidad y necesidad
El clásico londinense llega cargado de contexto. Chelsea necesita ganar los dos partidos que le restan para apurar sus opciones de terminar lo más alto posible y asegurar presencia europea. Tottenham también pelea por puntos decisivos. No hay margen para la distracción.
“Estamos muy, muy centrados. Tenemos que ganar los dos próximos partidos para darnos la mejor oportunidad de acabar lo más arriba posible y conseguir fútbol europeo”, sentenció McFarlane.
Sobre la rivalidad con Spurs, no hubo dudas: “Los jugadores han mostrado lucha y corazón en los dos últimos partidos. Para mí, eso no es un problema. Todo el mundo conoce la rivalidad, pero los dos equipos tienen mucho en juego. Los dos pelean por los puntos, así que no deberíamos necesitar motivación extra, aunque estará ahí de forma natural”.
El mensaje va directo al vestuario y a la grada: el nombre de Alonso ilusiona, pero el derbi sigue siendo una cuestión de orgullo.
Colwill, la gran noticia en medio del dolor
Entre las pocas alegrías deportivas de los últimos días en Stamford Bridge destaca un nombre: Levi Colwill. El central ha regresado al once en escenarios de máxima exigencia, Anfield y la final de la FA Cup, y ha respondido.
“Ha sido fantástico tener de vuelta a Levi, y es genial también para el fútbol inglés. Tenemos aquí a un jugador con un talento enorme y un potencial altísimo. Para rendir fuera de casa en Anfield y en una final de FA Cup… estamos todos muy ilusionados con Levi”, valoró McFarlane.
La cuestión ahora es si podrá repetir titularidad ante Spurs. “Tenemos que ser cuidadosos con Levi. Ha rendido muy bien en esos dos partidos. Veremos cómo se encuentra hoy”, advirtió el técnico, que no quiere forzar a uno de los activos más valiosos del club.
Parte médico y gestión de recursos
La enfermería también marcó la comparecencia. Romeo Lavia, Benoît Badiashile y Malang Sarr centraron buena parte de las dudas.
“Romeo sufrió un pequeño golpe en la preparación del partido, nada grave. Con él no queremos correr riesgos, tenemos que ser cuidadosos”, explicó. Sobre Badiashile y Sarr, aclaró que no entraron en la convocatoria anterior, pero que podrían tener minutos en estos dos últimos encuentros: “Podemos utilizarlos en los próximos dos partidos, potencialmente. Tenemos muchos jugadores en su posición”.
El resto del parte físico quedará más claro tras la sesión vespertina: “Van a entrenar esta tarde y tendremos una idea mucho mejor de cómo están”.
La gestión de esfuerzos será clave. Chelsea llega con desgaste emocional y físico tras la final, y McFarlane sabe que no puede permitirse más bajas en un tramo tan delicado.
Un club que sigue atrayendo a los grandes
La llegada de Xabi Alonso también se leyó como una declaración de intenciones del club. ¿Sorprende que un técnico con tanto cartel apueste por Stamford Bridge en este momento?
“No me sorprende, somos un club enorme, con algunos de los mejores jugadores del mundo”, respondió McFarlane, con la seguridad de quien conoce bien el peso del escudo.
La figura del español, además, puede convertirse en un arma poderosa de cara al mercado de verano. Su prestigio como jugador y como entrenador, sus títulos, su estilo, todo suma para seducir a objetivos de primer nivel y reactivar un proyecto que busca identidad y estabilidad.
La ilusión por Alonso ya se palpa en el vestuario. El trabajo de McFarlane, mientras tanto, es que esa ilusión no tape lo urgente: ganar a Tottenham, apurar Europa y entregar a Xabi un equipo con algo más que promesas.
El futuro ya tiene nombre y apellidos. Pero antes de que Alonso pise el banquillo de Stamford Bridge, Chelsea todavía tiene dos noches para demostrar de qué está hecho. Y la primera pasa por un viejo enemigo vestido de blanco.






