Andoni Iraola y el empate dramático de Liverpool en Newcastle
La primera noche de Andoni Iraola al mando de Liverpool tuvo de todo en St James' Park: hostilidad, errores atrás, un héroe en el 97' y un viejo conocido convertido en villano. Lo que no tuvo fue redención para Alexander Isak.
El sueco regresó por primera vez a Tyneside desde su sonado traspaso de 125 millones de libras a Anfield y se encontró con un ambiente abrasivo. Abucheos atronadores cada vez que tocaba el balón, cánticos que lo tildaban de “greedy” y una sensación constante de juicio público. Cada paso, cada fallo, amplificado.
Cuando Lewis Hall le clavó una entrada que lo dejó retorciéndose en el césped, el rugido del estadio se acercó al de un gol. Para la grada de Newcastle, ese choque era algo más que una simple disputa de balón: era una especie de ajuste de cuentas.
Isak, señalado pero respaldado
Sobre el césped, Isak no encontró refugio. Falló en la definición, se mostró tibio en los metros finales y nunca dio la impresión de dominar el escenario. Su primera temporada en Liverpool ya había dejado dudas, marcada por las lesiones y un rendimiento muy por debajo de una etiqueta de precio que pesa como una losa. En su reencuentro con St James’ Park, no ofreció demasiados indicios de que esta campaña vaya a ser distinta.
Iraola, sin embargo, defendió a su delantero.
“Creo que ya esperaba un poco el ambiente, no ha sido una gran sorpresa para él”, explicó el técnico de Liverpool tras el 2-2. “Lo ha intentado todo, nos ha dado buenas posiciones con balón, ha tenido un par de situaciones para finalizar en el área, aunque no las más claras, pero valoro que haya seguido empujando y peleando”.
El mensaje fue claro: el técnico no piensa convertir el ruido en sentencia. Pero el contraste entre el precio y la producción del sueco seguirá siendo uno de los grandes temas de Anfield.
Un punto que sabe a alivio
Más allá del drama con Isak, el partido recordó a Liverpool sus viejos fantasmas. Las grietas defensivas que arrastró la temporada pasada reaparecieron sin pudor. Y durante muchos minutos, el equipo de Iraola caminó al borde del precipicio.
Anthony Elanga adelantó a Newcastle pronto, castigando la fragilidad de los visitantes. Tras el descanso, Cody Gakpo devolvió algo de calma con el 1-1, pero el alivio duró poco. Joe Willock, recién salido desde el banquillo, volvió a poner por delante a los de casa casi de inmediato, reabriendo la herida.
Liverpool se asomaba a una derrota en el estreno de Iraola cuando el partido se desató en el añadido. Con el cronómetro agonizando, Victor Muñoz ganó la posición en el área y un Hall desacertado llegó tarde. Penalti. Protestas. Tensión.
Dominik Szoboszlai agarró el balón, respiró hondo y lo mandó a la escuadra, alto, inalcanzable. Un disparo seco, liberador. 2-2 en el 97'. Iraola exhaló.
“Marcamos al final, así que probablemente te quedas con un sabor mejor”, admitió el técnico. “Pero antes del partido no habríamos firmado este resultado”.
No era el plan, pero era un salvavidas.
Jaissle, orgullo y rabia en el debut
En la otra banda, Matthias Jaissle vivió un estreno en Newcastle que rozó la perfección… hasta el último suspiro. Su equipo dominó largos tramos del encuentro, presionó con personalidad y se impuso en intensidad pese a las ausencias de piezas clave como Dan Burn y Joelinton.
Por eso, el penalti señalado sobre Muñoz dolió el doble.
“Ha sido un partido de sentimientos mezclados, sobre todo al final, cuando te quitan dos puntos con una decisión así, es realmente difícil de digerir”, lamentó el nuevo técnico de Newcastle. “Para mí es un penalti muy blando, como lo llamáis aquí. Si vas a pitar estos penaltis, tendrás que pitar muchos durante la temporada”.
La frustración, no obstante, no tapó el orgullo por el nivel mostrado por un bloque en plena transición.
“Hay también mucha confianza y estamos muy orgullosos de lo que hemos visto”, añadió Jaissle. “Los chicos jóvenes han hecho un trabajo increíble con todos los desafíos de este periodo de cambio. Esto ha sido especial, ya rindiendo a un nivel alto, y nos hace sentir orgullosos. Tenemos una base muy buena sobre la que construir”.
Newcastle dejó escapar una victoria que parecía suya, pero se marchó con la sensación de haber marcado territorio ante un grande. Liverpool, mientras tanto, se llevó un punto, un susto y un recordatorio: el proyecto Iraola tendrá que crecer rápido si no quiere vivir muchas más noches al filo como esta.
Y en medio de todo, Isak. Silbado en la que fue su casa, cuestionado en la que ahora es suya. ¿Cuánto tiempo más podrá esquivar el peso de esos 125 millones si los goles siguen sin llegar?





