Andoni Iraola explica por qué Szoboszlai lanzó el penalti y no Isak
Dominik Szoboszlai, y no Alexander Isak, fue el hombre que se plantó en el punto de penalti para rescatar un punto para Liverpool en un St James’ Park encendido. La decisión no fue casual ni improvisada, y Andoni Iraola lo dejó claro tras el partido.
El duelo ya venía cargado de morbo. Era la primera vez que Isak pisaba St James’ Park desde su traspaso de 125 millones de libras a Liverpool el pasado verano, una salida que todavía escuece en Newcastle. El sueco, que en su día fue ídolo, se marchó entre reproches: dejó de entrenar y de jugar mientras forzaba un traspaso que acabó convirtiéndose en récord británico en el último día de mercado.
El recibimiento fue tan hostil como se esperaba. Silbidos cada vez que tocaba el balón, abucheos constantes, un clima de juicio permanente. Y, sin embargo, el guion pareció girar en el descuento de la segunda parte.
Lewis Hall derribó a Victor Muñoz dentro del área y el árbitro señaló penalti para Liverpool. Con Mohamed Salah ya fuera del club, la gran incógnita apareció de inmediato: ¿quién se haría cargo del lanzamiento en este nuevo ciclo?
Las cámaras se fueron directas a Isak. El viejo héroe convertido en villano, con la oportunidad de silenciar a todo el estadio desde los once metros. Pero la escena cambió en un segundo. No fue el sueco quien agarró el balón.
El que dio un paso al frente fue Dominik Szoboszlai.
El húngaro colocó la pelota, respiró y la reventó a la escuadra, un disparo seco y violento, imposible de detener, que firmó el 1-1 y salvó un punto en el estreno liguero de Liverpool.
En la sala de prensa, Iraola explicó la elección con naturalidad, pero también con un mensaje de fondo: este Liverpool tiene varios especialistas y jerarquías flexibles.
«Creo que no tenemos solo a Dom y Alexander, tenemos más muy buenos especialistas», señaló el técnico. «Alexis también estaba en el campo y es muy buen lanzador de penaltis, Cody… tenemos muchos».
La lista no fue casual: Alexis Mac Allister, Cody Gakpo, Szoboszlai, Isak. Todos preparados, todos con galones. Pero el momento fue de Dom.
«Creo que Dom mostró el nivel. Es un penalti casi imposible de parar. Estaba contento, obviamente, porque al final recuperamos un punto», añadió Iraola, satisfecho tanto por la ejecución como por el contexto: último suspiro, ambiente hostil, máxima presión.
El técnico también aprovechó para subrayar que, a su juicio, el penalti señalado sobre Muñoz no fue el único que mereció su equipo.
«También creo que hay un penalti más claro antes, sobre Victor otra vez, pero creo que el árbitro pita justo antes y entonces no te lo pueden dar», lamentó. «Para mí fue incluso más claro que el segundo».
Más allá de la jugada decisiva, Iraola quiso destacar el impacto de Muñoz saliendo desde el banquillo, una pieza que, según él, puede cambiar partidos.
«Estoy contento también por Victor porque ha creado problemas a su rival y creo que estos jugadores desde el banquillo, que pueden alterar los partidos, van a ser importantes para nosotros», apuntó.
Y en medio de todo el ruido, de los abucheos y de los viejos rencores, quedaba la figura de Isak. Su regreso a Tyneside era un examen emocional, además de futbolístico. Iraola valoró su actuación y, sobre todo, su respuesta al ambiente.
«Creo que él esperaba un poco la atmósfera, no creo que haya sido una gran sorpresa para él», explicó el entrenador de Liverpool. «Ha intentado todo, nos ha dado buenas posiciones con balón».
No fue un partido de grandes ocasiones para el sueco, pero sí de insistencia.
«Probablemente ha tenido un par de situaciones para finalizar dentro del área, pero no las más claras que él quería o que nosotros queríamos», admitió Iraola. «Pero valoro que haya seguido empujando en el partido, luchando, y creo que es un buen paso para Alex siendo el primer partido».
Szoboszlai se llevó el foco por el penalti perfecto. Muñoz por provocar el caos en el tramo final. Pero la noche también dejó algo más silencioso: el primer capítulo de la nueva vida de Isak en Inglaterra, ahora vestido de rojo, en el estadio donde un día fue héroe. Y no parece que vaya a ser el último en encender St James’ Park.





