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Arsenal vence a Chelsea en un derbi londinense lleno de tensión

El Emirates Stadium fue una caldera en los últimos minutos de un derbi londinense de alto voltaje. Chelsea se lanzó a la desesperada en busca del empate, Cole Palmer encabezaba una contra peligrosa y Morgan Rogers se descolgaba a toda velocidad para acompañarle. Parecía la jugada que podía cambiarlo todo.

Decidió que no. Con un zancadilla tan clara como calculada, el centrocampista de Arsenal cortó en seco la carrera de Rogers y el contraataque de los ‘Blues’. El nuevo fichaje de verano de Chelsea salió despedido al césped y se levantó encendido, cara a cara con Rice, dedo índice agitándose delante del rostro del internacional inglés. El Emirates rugió. El derbi ya estaba caliente; esa acción lo llevó a ebullición.

Paul Scholes analizó la jugada en el podcast The Good, The Bad & The Football y no se guardó nada al valorar la maniobra de Rice. “¿Crees que hay un poquito de algo entre Rogers y Rice? ¿Crees que pudo haber algo durante el verano? Lo que Rice le hizo es lo más molesto del mundo. Cuando alguien te tira al suelo cuando vas corriendo. Morgan Rogers explotó, y con razón”, explicó el excentrocampista a su antiguo compañero Nicky Butt.

Scholes dejó caer que esa fricción podría venir de más atrás, de la convivencia en la selección de Inglaterra. Ambos formaron parte del grupo de los Three Lions que terminó tercero en el Mundial disputado ese mismo verano. Y había más contexto: Rogers estuvo fuertemente vinculado a un traspaso al vigente campeón de la Premier League antes de que Chelsea irrumpiera en la operación y se llevara al exatacante de Aston Villa a Stamford Bridge.

Pese al momento de máxima tensión, Rice firmó un partido de peso específico alto. Durante una fase caótica del primer tiempo, cuando el técnico de Chelsea, Xabi Alonso, estalló contra el cuarto árbitro por una falta que entendía mal señalada, el mediocentro de Arsenal asumió galones. Se le vio llevándose la mano a la cabeza y gritando “settle down” a sus compañeros, pidiendo calma para que los ‘Gunners’ no perdieran los nervios en pleno vendaval.

Para Rogers, la tarde fue una montaña rusa. Empezó soñando: apenas 77 segundos de juego y ya celebraba el 0-1, definición clínica para silenciar al Emirates y firmar un arranque perfecto. Pero el guion se le fue torciendo. Con el paso de los minutos, Arsenal ajustó líneas y el delantero fue quedando cada vez más aislado frente a una zaga muy seria.

Buena parte del duelo la pasó en un combate cuerpo a cuerpo con Ezri Konsa, viejo conocido de sus días en Aston Villa y que se estrenaba ante su nueva afición del norte de Londres. La amistad no rebajó ni un grado la dureza del enfrentamiento. Cada balón dividido entre ambos olía a algo personal.

Konsa terminó especialmente satisfecho con su trabajo sobre su amigo. “Me encantan los duelos. Como defensor, creo que son cosas que tienes que apreciar. A nivel personal, me encantan los retos. Me encanta estar en duelos. Hoy tuve unos cuantos y me alegro de haber salido vencedor. Rogers es un buen amigo mío, pero en el campo es otra historia. Vi la oportunidad de entrar y hacer la entrada, y salió bien”, señaló el defensor tras el encuentro.

El Marcador

En el marcador, el golpe fue de Arsenal. El 2-1 supone una declaración de intenciones: tres victorias en tres jornadas para abrir la temporada. Tras el mazazo inicial de Rogers, Kai Havertz igualó en el minuto 25 y el capitán Martin Odegaard culminó la remontada al inicio del segundo tiempo. El triunfo coloca a los ‘Gunners’ con nueve puntos, empatados en lo más alto de la tabla de la Premier League con Manchester City.

Para Chelsea y Xabi Alonso, la derrota deja heridas abiertas. Se quedan en seis puntos y, sobre todo, vuelven a quedar expuestas unas fragilidades defensivas que ya son tendencia: 18 partidos de liga consecutivos sin dejar la portería a cero. Un dato que pesa, que inquieta en los despachos de Stamford Bridge y que empieza a plantear una pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo más puede sostenerse un proyecto que concede tanto atrás?