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Arsenal y el impresionante Ødegaard en la Champions League

Arsenal se quedó a un partido del doblete soñado la temporada pasada. Campeón de la Premier League por primera vez en 24 años, finalista de la Champions League y sólo derrotado en los penaltis por Paris Saint-Germain. Y todo eso con un Martin Ødegaard limitado por las lesiones y lejos de su mejor versión.

Ahora el panorama es distinto. Y asusta.

El capitán que vuelve a mandar

Mikel Arteta ve a un Ødegaard de 27 años arrancar la temporada “en la forma de su vida”. No es una frase hecha. El noruego, capitán y brújula del equipo, ha empezado a imponer su autoridad tanto en la Premier como en Europa con una claridad que el curso pasado apenas pudo mostrar.

Las cifras explican parte de la historia. Entre problemas de rodilla y hombro, Ødegaard sólo disputó 36 partidos en todas las competiciones el año pasado: un gol y siete asistencias. En la Premier League apenas llegó a 24 encuentros, mientras el equipo levantaba el título sin poder contar con su líder creativo a pleno rendimiento.

Aun así, Arsenal rozó la Champions. Si con un Ødegaard disminuido el equipo fue campeón de liga y finalista europeo, ¿dónde está ahora el techo con su capitán encendido desde septiembre?

Nápoles, primer aviso serio

El estreno de esta Champions en Nápoles lo dejó claro. Arsenal dominó al conjunto italiano de principio a fin, acumuló ocasiones, sometió al rival. Pero el marcador no se movía.

Hasta que apareció Ødegaard.

Quince minutos antes del final, el noruego recibió, se perfiló y soltó un zurdazo soberbio para el 1-0 definitivo. Un golpe seco que decidió el partido y, sobre todo, marcó territorio. Cuando el plan se atascó, el capitán lo desatascó.

El dato acompaña la sensación: Arsenal firmó 26 disparos, su cifra más alta en un partido de Champions desde que hay registros (2003-04), y también el número más elevado que ha concedido Napoli en ese periodo. La superioridad fue abrumadora, pero necesitó el toque de clase de Ødegaard para traducirse en puntos.

Arteta lo resumió sin rodeos: “Martin está contribuyendo con goles que impactan en los resultados, que es lo que queremos de nuestros jugadores de ataque, que sean decisivos. Deberíamos haberlo hecho de otra manera por la cantidad de ocasiones que creamos, pero fue un gol increíble”.

Un verano que lo cambió todo

El punto de inflexión empezó a intuirse en la selección. Ødegaard cerró la pasada campaña con síntomas de resurrección mientras Noruega alcanzaba los cuartos de final del Mundial, donde cayó ante Inglaterra. Desde ahí, el nivel sólo ha ido hacia arriba.

El aviso más claro llegó en Cardiff, en la Community Shield frente a Manchester City. Con Arsenal ya mandando, Ødegaard firmó un gol tan descarado como simbólico: sentó a Gianluigi Donnarumma y empujó el balón a puerta vacía. Un gesto de confianza, casi de desafío.

La racha siguió en liga. Marcó en el 3-0 ante Coventry City y volvió a aparecer en un escenario grande: Emirates Stadium, Chelsea por delante en el marcador, y Arsenal obligado a remontar para mantener su pleno de victorias. De nuevo, el capitán.

Su gol, tras un desmarque perfecto al área, leyendo a la perfección el engaño de Kai Havertz y cruzando el balón ante Emiliano Martínez, fue la definición de un mediapunta en plenitud: inteligencia, tiempo, ejecución.

Ese tanto y el de Nápoles tienen algo en común. Huelen a futbolista desatado, físicamente entero y rodeado por un equipo que se cree cada jugada. Arsenal juega con la confianza de quien ya ha ganado y quiere más.

Liderazgo con y sin balón

En el Diego Armando Maradona, Ødegaard no sólo decidió el marcador. Marcó el tono. Corrió, presionó, ordenó. Lideró con el balón y también sin él, como ejemplo perfecto del tipo de capitán que Arteta quiere.

Nedum Onuoha, exdefensa de la Premier y analista en Match of the Day, lo ve igual de claro: Ødegaard “querrá tener un impacto mayor en el equipo esta temporada” y es uno de los grandes responsables del gran arranque del Arsenal. Destaca su creatividad, sobre todo desde el perfil derecho, y su capacidad para proteger la pelota, buscar siempre el pase que rompe líneas y no desentenderse del trabajo defensivo.

Onuoha va más allá: cuando Ødegaard está a su mejor nivel, también lo está Arsenal. Sin él brillante, el equipo puede ganar y verse bien. Con él mandando, alcanza otra dimensión. Porque su influencia multiplica a los que le rodean y cambia la forma de atacar del conjunto.

Arteta coincide en el diagnóstico emocional: ve a su capitán “jugando como alguien que tiene algo que demostrar”, consciente de que, mientras el club vivía una temporada histórica, su aportación personal no alcanzó lo que él mismo se exige. “Esto es lo que necesitamos: jugadores con esa mentalidad para decidir partidos, jugar con esa personalidad y seguir asumiendo riesgos. Está llegando mucho más a esas zonas en los últimos encuentros”, subrayó el técnico.

Un Arsenal más maduro

El triunfo en Nápoles tenía un peso añadido. El calendario aprieta y lo que viene no es menor: visita de Real Madrid en el Emirates y desplazamiento a Múnich para medirse a Bayern. Si había un momento para medir el pulso competitivo de este Arsenal, era éste.

La respuesta fue la de un equipo que ya no se pone nervioso. Nápoles se protegió con un plan defensivo digno del manual de Max Allegri, replegado, disciplinado, esperando el error rival. Arsenal no se desesperó. Movió la pelota, cambió ritmos, insistió hasta que la resistencia italiana cedió.

En cada gesto se vio a un conjunto que no se conforma con lo logrado el curso pasado. Que se siente preparado para construir sobre ese éxito, no para vivir de él.

La asignatura pendiente

La Champions sigue siendo la gran espina del club. Dos finales perdidas: Barcelona en 2006, Paris Saint-Germain la temporada pasada. Una obsesión que en el norte de Londres se ha convertido en algo parecido a un mito, en ese “Santo Grial” que siempre se escapa en el último peldaño.

Onuoha lo definió con claridad: “Tienen asuntos pendientes en la Champions. Él quiere ser el primer capitán del Arsenal en levantar ese trofeo. Y no apostarías en su contra viendo lo que han hecho en esta competición en las dos últimas temporadas. Al 100%, lleva al Arsenal a un nivel diferente cuando está en forma y jugando así”.

Ahí está el punto central de esta nueva temporada. Arsenal ya sabe ganar la Premier. Ya sabe llegar a una final europea. Lo que no sabe, todavía, es cómo cruzar esa última frontera.

Si Ødegaard mantiene este nivel de influencia, de gol, de liderazgo, la pregunta deja de ser si el Arsenal puede competir por la Champions y pasa a ser otra mucho más incómoda para el resto de Europa: ¿quién va a ser capaz de frenarlos cuando su capitán juega así?