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Odegaard brilla en Arsenal: un nuevo eje ofensivo

Martin Odegaard parece otro futbolista. Más ligero, más agresivo, más cerca del área rival y, sobre todo, más decisivo. El capitán de Arsenal volvió a resolver un partido grande: esta vez en Nápoles, en Champions League, con un derechazo que valió un triunfo enorme en el Stadio Diego Armando Maradona.

El noruego firmó el único gol del encuentro, un disparo seco desde la frontal tras una larguísima secuencia de 29 pases que desarmó a Napoli. El balón voló directo a la escuadra. Gol de jugador en estado de gracia.

Venía de hacer lo mismo el domingo, en Premier League, con el tanto que sentenció el duelo ante Chelsea. Cuatro goles en cinco partidos esta temporada en todas las competiciones. El contraste con el curso pasado es brutal: solo uno en toda la 2025/26, marcada por las lesiones.

Arteta explica el cambio: salud, socios y alturas

Mikel Arteta no lo esconde: todo empieza por el físico. «Primero, tiene que estar disponible y el año pasado se perdió muchísimos partidos por lesiones», recordó el técnico tras el choque en Italia.

Con continuidad, ha llegado el resto. Nuevas sociedades, nuevos movimientos, un mapa de posiciones distinto.

«Tiene ese punto, ese filo, y también relaciones diferentes a su alrededor, y eso ayuda», apuntó Arteta. «Puede empezar a ocupar diferentes alturas en el equipo, sobre todo en fase ofensiva, y cuando lo metemos en esas zonas es un jugador realmente peligroso».

Los números lo respaldan. Sus toques en el área rival se han disparado: de 2,5 por 90 minutos la temporada pasada a 4,3 por 90 en lo que va de campaña. No es solo que llegue más, es que vive mucho más cerca del gol.

Arteta lo vincula directamente con la calidad de los apoyos que ahora tiene detrás.

«Tenemos muchos jugadores que pueden recibir ahí y progresar el balón mucho mejor que en el pasado», explicó. «Cuando eso sucede, él tiene que tomar diferentes alturas, ángulos y posiciones para desorganizar al rival, y lo ha hecho muy bien».

Uno de esos socios tiene nombre propio: Christos Tzolis. El fichaje veraniego ya suma cuatro asistencias, tres de ellas para goles de Odegaard, incluida la del triunfo en Nápoles. La conexión es evidente y está cambiando el rostro del ataque gunner.

Un Arsenal desatado… al que solo le faltó puntería

Lo de Arsenal en el Maradona fue un asedio. Por dentro, por fuera, por ambas bandas. Un equipo largo, valiente, instalado en campo contrario casi todo el encuentro.

El dato es contundente: 26 remates, su cifra más alta en la competición desde que hay registros (2003/04). El modelo de goles esperados marcó 4,05. Por ocasiones, el marcador pedía una goleada. Solo entró una.

Pero esa única diana llevó la firma del hombre del momento.

«Eso es lo que necesitamos», subrayó Arteta. «Jugadores con la mentalidad para decidir un partido y jugar con personalidad. Que sigan asumiendo ocasiones y riesgos».

El técnico insistió en esa sensación de confianza que ahora desprende su capitán en los metros finales. «Está llegando mucho más a esas posiciones en los últimos partidos y ahora sientes que, emocionalmente, sabe que el balón puede entrar. Hoy ha marcado un gol increíble».

Todo pasa por Odegaard

El análisis de su actuación en Nápoles lo resume todo. Desde los primeros minutos se notó que estaba encendido. Pedía la pelota sin descanso, giraba entre líneas, detectaba huecos donde otros solo ven camisetas azules. Todo pasaba por él.

No solo marcó. Terminó el encuentro como el jugador con más toques, más pases y más ocasiones creadas sobre el césped. Napoli apenas pudo olerle.

Hubo detalles que retrataron su noche. Como ese pase bombeado, sutil, que dejó solo a Ben White para una ocasión clarísima que Piero Hincapié no logró convertir. Una acción entre muchas, todas con el mismo sello: visión, calma, imaginación en medio del tráfico.

Jugó con libertad. Y con descaro.

Arteta lo resumió con una frase sencilla: «Martin está aportando goles». Y eso, en un equipo que aspira a todo, lo cambia todo. Un mediapunta que no solo dirige, sino que también define, multiplica el techo de cualquier proyecto.

Arsenal ya está recogiendo los frutos de esta versión de Odegaard. La cuestión es cuánto puede crecer todavía este capitán que, por fin sano y rodeado de socios a su altura, ha decidido adueñarse de los partidos grandes.