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Celtic inicia la defensa del título ante un valiente Dundee

El campeón vuelve a casa. Celtic recibe este lunes por la noche a Dundee FC en Celtic Park para iniciar la defensa de un título que ya se ha convertido en costumbre, pero que el curso pasado rozó el drama antes de acabar en éxtasis.

El arranque de la Premiership 2026-27 no llega con el brillo perfecto en lo futbolístico, pero sí con el peso de la historia reciente: cuatro ligas seguidas, 14 de las últimas 15, y la sensación de que cualquier tropiezo en Glasgow es noticia de portada.

Un campeón que aprendió a sufrir

La pasada temporada dejó una cicatriz y una advertencia. A falta de solo tres jornadas del Grupo por el Campeonato, Celtic miraba la tabla desde abajo: tres puntos por detrás de Hearts, líder durante buena parte del curso y decidido a romper 66 años de espera.

Parecía que el trono cambiaba de manos. Hasta que el pulso se quebró.

El tropiezo de los Jam Tarts ante Motherwell abrió una rendija. Martin O’Neill se lanzó por ella: dos victorias consecutivas devolvieron la presión al aspirante y prepararon un último día de liga de los que se recuerdan durante años. Celtic remontó ante su rival directo, lo derrotó con autoridad y se quedó con otra corona cuando el trofeo ya empezaba a teñirse de granate.

Ese final explica el tono con el que el campeón se presenta ahora. No es un equipo que arrasa sin mirar atrás; es un bloque que ya sabe lo que es caminar al borde del abismo y salir reforzado.

Verano irregular, ambición intacta

El verano no ha sido un paseo. Sin partidos oficiales por su clasificación directa para las rondas eliminatorias de la Scottish League Cup, Celtic ha vivido de amistosos, y los resultados no han marcado precisamente una línea ascendente.

Empates ante Shelbourne, Middlesbrough y AC Milan, y una derrota contundente por 4-1 frente a Sporting Lisbon han dejado dudas sobre la finura competitiva del equipo a corto plazo. La última prueba, ese 2-2 contra el gigante italiano, mostró destellos, pero también lagunas.

Sin embargo, el contexto doméstico pesa más que la pretemporada. Celtic ha convertido Celtic Park en un muro para Dundee: nueve victorias seguidas en casa ante los de Tayside. Nueve. Una estadística que habla de jerarquía y de una brecha que, por ahora, sigue siendo real.

Y aun así, el lunes no será un simple trámite.

Kasper Hogh, el fichaje que agita el ambiente

La gran novedad tiene nombre y precio: Kasper Hogh. El danés aterrizó el martes con la etiqueta de fichaje récord del club, 11 millones de libras que lo colocan bajo el foco desde el primer minuto.

La pregunta es obvia: ¿titular o banquillo?

El contexto invita a la prudencia. Camilo Duran llega encendido: el colombiano ha marcado en los últimos tres amistosos y se ha ganado el derecho a iniciar el curso en punta. Todo apunta a que O’Neill optará por la continuidad, con Hogh esperando su momento desde el banquillo, preparado para un debut que, si el guion acompaña, podría tener sabor de presentación estelar ante su nueva afición.

Las malas noticias llegan desde la enfermería. Jota, fuera todo el curso pasado por una grave lesión de ligamento cruzado, no estará listo hasta octubre. Johnny Kenny sigue lidiando con un problema en el ligamento colateral lateral y tampoco entra en los planes inmediatos. Dos ausencias que recortan alternativas ofensivas y dan aún más valor al buen momento de Duran.

Sobre el papel, el once probable del campeón se dibuja con Sinisalo en portería; línea de cuatro con Donovan, Cameron Carter-Vickers, Scales y Tierney; McGregor, Hatate y Engels en la sala de máquinas; y un tridente ofensivo con Forrest, Duran y Tounekti.

Dundee, de sobrevivir a competir

Al otro lado, Dundee llega con un relato muy distinto, pero no menos interesante. Hace dos temporadas, el equipo coqueteó peligrosamente con el abismo: terminó solo cuatro puntos por encima de Ross County, que ocupó la plaza de playoff de descenso en 2024-25.

El susto pareció servir de lección.

El pasado curso, los Dark Blues dieron un paso adelante. Volvieron a caer en el grupo de permanencia, sí, pero cerraron la liga con carácter: tres victorias en las últimas cuatro jornadas, 42 puntos y un colchón de ocho sobre la zona de peligro. Nada brillante, pero sólido. Suficiente para encadenar su cuarto año seguido en la élite y para empezar a pensar más en mirar hacia arriba que en el vértigo del descenso.

El verano ha reforzado esa sensación. Dundee ya ha pasado por la exigencia de la competición oficial en la Scottish League Cup, con tres triunfos en la fase de grupos y clasificación como mejor segundo. Ritmo, automatismos, confianza. El tipo de rodaje que a menudo se nota en las primeras semanas de liga.

Steven Pressley ha encontrado una base y no parece dispuesto a tocarla demasiado. Kieran O’Hara se ha asentado bajo palos; Ethan Hamilton manda en la medular; Simon Murray, desde la posición de ‘9’ y con el brazalete, pone rostro a un equipo que quiere dejar de ser solo un superviviente.

Los fichajes también empujan. Idris Odutayo, Ryan Finnigan y Alan Forrest han causado buena impresión desde su llegada y se han ganado un sitio en la conversación para el once inicial del lunes. No sería extraño ver a alguno de ellos de inicio en Celtic Park.

El once probable de Dundee se perfila con O’Hara en portería; Wright, Astley, Donnelly y Halliday en la zaga; una línea de cinco en la zona ancha con Bevan, Finnigan, Reilly, Hamilton y Jones; y Murray como referencia ofensiva.

Un recuerdo incómodo para Celtic

Por muy contundente que sea la estadística en Glasgow, Dundee no viaja solo con miedo y respeto. Lleva en la maleta un recuerdo reciente que incomoda al campeón.

En octubre de 2025, los Dark Blues firmaron un 2-0 ante Celtic, con un gol de Clark Robertson y un autogol de Cameron Carter-Vickers. Una victoria que demostró que, si el gigante se relaja, puede caer. Ese resultado no se dio en Celtic Park, pero sirve de aviso: este Dundee sabe lo que es tumbar al campeón y no se presentará como simple invitado.

Ahora el reto es mayor: trasladar esa rebeldía a uno de los escenarios más intimidantes del país, en el primer día de curso y ante un rival que acostumbra a arrancar fuerte cuando huele sangre en la ciudad.

Contexto de ciudad: Rangers ya se ha dejado puntos

El entorno añade un matiz jugoso a la noche. Rangers, el eterno rival, ya ha tropezado en su estreno liguero. Los puntos que se escapan en agosto pesan menos en la clasificación que en el relato, pero Celtic sabe que cada oportunidad de abrir brecha, por mínima que sea, tiene valor.

O’Neill y los suyos pueden enviar un mensaje directo en la primera jornada: aquí no hay resaca, aquí se sigue mandando.

Pronóstico: favoritismo claro, obligación máxima

Sobre el césped, el guion parece evidente. Dundee llega con más ritmo competitivo, con cuatro partidos oficiales ya en las piernas y una dinámica positiva en la Scottish League Cup. Celtic, en cambio, arrastra una pretemporada irregular y todavía busca su mejor versión.

Aun así, la diferencia de calidad, la fortaleza histórica en Celtic Park y la profundidad de plantilla inclinan el duelo hacia el campeón. Todo lo que no sea una victoria local se leerá como sorpresa.

El marcador esperado, por peso y contexto, apunta a un 2-0 para Celtic: control, paciencia, algún apuro puntual ante un Dundee valiente, y la sensación de que el campeón vuelve a poner las cosas en su sitio desde el primer día.

La cuestión es otra: ¿será este el inicio de otro paseo triunfal, o el primer capítulo de una defensa del título mucho más incómoda de lo que sugiere la estadística?