Cork City domina en Ballybofey y deja a McEleney sin victoria
Cork City viajó largo hasta Ballybofey con dudas a cuestas y regresó con algo mucho más pesado en el equipaje: una ventaja de 17 puntos al frente de la SSE Airtricity Men's First Division. En Finn Park, el líder necesitó paciencia, un golpe de fortuna y, al final, la pegada de siempre para arruinar la primera noche de Patrick McEleney al mando de Finn Harps.
Durante una hora larga, el guion parecía otro. El colista, con una sola victoria en los últimos diez partidos, se atrincheró, trabajó cada duelo y enfrió a un Cork City que llegaba tocado tras tres derrotas seguidas, incluida la dolorosa goleada 5-2 ante UCD. Pero el muro acabó cediendo. Y cuando lo hizo, se vino abajo a toda velocidad.
Un estreno intenso para McEleney
La semana había sido convulsa en Ballybofey. La salida de Kevin McHugh y las críticas públicas tanto del exentrenador como de su asistente Tommy Canning habían agitado el club. En ese contexto, McEleney, a sus 33 años, asumía el cargo y no dudó en meter mano al once.
Conor Tourish y Oran Brogan regresaron al equipo titular, mientras que Ciaron Harkin debutó tras llegar cedido desde Sligo Rovers. El nuevo técnico apostó por una línea de cinco atrás, un bloque compacto que, durante muchos minutos, desactivó al líder de la categoría.
El plan funcionó. Cork City tuvo la pelota, pero apenas encontró espacios. Rory Feely probó pronto con un disparo desviado y Greg Bolger desperdició una buena ocasión en el minuto 22, muy lejos de portería. Nada que intimidara a un Finn Harps concentrado y disciplinado.
Entonces Finn Park despertó. A la media hora, Bernardo Monteiro encontró a Guilherme Rego Priosti en la frontal. El brasileño, que venía de marcar en su debut en la derrota 2-1 ante Kerry, se perfiló y buscó portería, pero su disparo llegó manso a las manos de Conor Brann. Un aviso, al menos, de que Harps no pensaba limitarse a resistir.
Cork respondió con fuerza. En el 33, un libre directo en corto de Bolger hacia Darragh Crowley terminó en un latigazo desde 25 metros que Lorenzo Piaia repelió con una gran estirada. El guardameta brasileño sostuvo a los suyos. Antes del descanso, Monteiro lo intentó de falta en el otro área, aunque sin inquietar a Brann.
El infortunio rompe el partido
Tras el descanso, el partido se reanudó donde lo había dejado: Cork empujando, Harps aguantando. Fiacre Kelleher cabeceó desviado y el reloj empezó a pesar sobre los locales, cada vez más hundidos en su propio campo.
La presión acabó cobrando factura en el minuto 67. Una buena combinación entre Niall O’Keefe y Crowley abrió la defensa y el centro al área se convirtió en pesadilla para Joel Bradley Walsh, que terminó introduciendo el balón en su propia portería. Un golpe cruel para un Harps que hasta entonces había competido con orden y carácter.
El gol liberó a Cork City. Y casi llega el segundo de inmediato. Apenas dos minutos después, Seani Maguire, exinternacional irlandés, conectó un cabezazo bombeado que parecía ir directo a la red, pero Piaia voló de nuevo para mantener con vida a los suyos. Poco después, el brasileño volvió a intervenir con solvencia ante un disparo del exdelantero local Hans Mpongo.
Harps ya jugaba contra el marcador, el cansancio y la inercia del líder. Y ahí apareció un viejo conocido.
Keating y Murphy ponen la firma
Ruairi Keating, que vivió hasta tres etapas distintas como jugador de Finn Harps bajo el mando de Ollie Horgan, se encargó de cerrar la herida… y de agrandarla. Recibió, encaró, bailó dentro del área y colocó un disparo ajustado al palo. Frialdad, calidad y un gol que olía a sentencia.
Finn Harps apenas tuvo tiempo de reaccionar. El aire se había ido del estadio y Cork City lo olió. Cillian Murphy, el joven atacante rebelde, se sumó a la fiesta con un tercer tanto. Definición limpia, ejecución serena y un marcador que de repente mostraba una dureza que no terminaba de reflejar el esfuerzo local, pero sí la diferencia entre un líder lanzado y un colista en plena reconstrucción.
El 3-0 dejó a Cork City todavía más cómodo en lo alto de la tabla, reforzando la sensación de que el regreso inmediato a la élite es algo más que un objetivo: es una expectativa.
Bray se desploma, Kerry se luce
La jornada fue redonda para los de Barry Robson. Mientras Cork cumplía en Ballybofey, Bray Wanderers, segundo clasificado, se derrumbaba en casa con un 0-4 durísimo ante Kerry en el Carlisle Grounds.
El partido se torció pronto para Bray. Alain Kizenga vio la segunda amarilla a los 25 minutos y dejó a los suyos con diez. Kerry olió sangre. Justo antes del descanso, Vinnie Borden sacó un disparo enroscado desde fuera del área que abrió el marcador en el 42.
La inferioridad numérica terminó por pasar factura. Sean McGrath dobló la ventaja en el 57 y, ya con Bray desbordado, dos golpes en tres minutos remataron la faena: Jonas Hakkinen y Cian Murphy firmaron el tercero y el cuarto para redondear una victoria cómoda para el equipo de Colin Healy.
Mientras Bray tropezaba, la pelea por los puestos altos se apretaba por detrás.
Cobh y Longford se agarran al tren
Cobh Ramblers se colocó a solo seis puntos del segundo puesto gracias a un trabajado 1-0 en casa ante Wexford. El único tanto llegó en el minuto 32, obra del debutante Jonas Stjernberg, que solo tuvo que empujar desde cerca. El verdadero desequilibrio lo puso Jordan Adeyemi, con una jugada brillante por la banda derecha, regateando y entrando en el área antes de servir un pase raso perfecto para que su nuevo compañero definiera.
También con la mínima se impuso Longford Town, que venció 1-0 a Treaty United en el Markets Fields Stadium. El conjunto local tuvo mucho balón en la primera parte, pero se marchó al descanso por detrás tras el gol de Daragh Murtagh mediado el primer tiempo. Treaty apretó tras la reanudación, sin premio. Longford defendió su renta y se llevó tres puntos que pueden pesar cuando la tabla empiece a definirse.
En la cima, Cork City mira hacia arriba, hacia la Premier Division. Abajo, Finn Harps y un recién llegado McEleney intentan ordenar el ruido y construir algo sólido en medio de la tormenta. La distancia entre ambos quedó clara en el marcador. La pregunta es cuánto tardará la clasificación en contarlo también.






