Derby County triunfa 3-1 ante Mansfield Town con jóvenes destacados
Derby County se llevó un amistoso de pretemporada con más contenido del que su cartel sugería. Un 3-1 ante Mansfield Town, construido a base de carácter, pegada juvenil y el tipo de detalles que a un entrenador como John Eustace le dicen mucho más que el marcador.
Con el grueso de la plantilla citado para el compromiso en Burton Albion al día siguiente, el técnico apostó por un once repleto de jugadores de rotación y canteranos. No fue un ensayo de glamour, pero sí un test de profundidad. Y Derby respondió.
El primer golpe llegó pronto. Lars-Jorgen Salvesen apareció abierto, levantó la cabeza y dibujó un centro medido al corazón del área. Allí se movió con instinto de ‘nueve’ Dajaune Brown, que atacó el balón y lo cruzó a la red. Acción limpia, ejecución de manual. 1-0 y una declaración de intenciones de los que buscan un hueco en el primer equipo.
Mansfield, sin embargo, no viajó para ser comparsa. El conjunto conocido como los Stags encontró espacios y comenzó a incomodar a la zaga de Derby. El aviso serio llegó por la derecha, cuando Michael Smith fue lanzado al espacio. El delantero, en su día objetivo de Derby en el mercado, encaró, frenó en seco, se fabricó el ángulo con un recorte hacia su zurda y colocó el disparo lejos del alcance de Josh Vickers. Un golpeo curvado, seco, que igualó el partido.
El gol espoleó a los visitantes y obligó a Vickers a demostrar reflejos. El portero se estiró para negar el tanto a un viejo conocido de la afición de Derby: David McGoldrick. El atacante encontró hueco para armar el disparo antes del descanso, pero se topó con una mano firme que sostuvo al equipo de Eustace en un tramo delicado.
Tras el descanso, el ritmo cambió. El partido se abrió, las piernas se soltaron y el amistoso tomó un tono mucho más competitivo. Michael Smith rozó el doblete con un remate al larguero tras un saque de esquina, un aviso que pudo haber girado la tarde hacia el lado de Mansfield.
Derby respondió avanzando metros desde el centro del campo. Owen Eames rompió líneas con una conducción poderosa y encontró de nuevo a Salvesen, esta vez en posición franca. El delantero buscó la definición rápida, pero su disparo fue directo a las manos de Lewis. Ocasión clara, perdonada.
La sensación era clara: el siguiente golpe podía decantarlo todo. Y llegó desde la frontal. Charlie Smith recibió a unos 20 metros de portería, acomodó el cuerpo y soltó un disparo preciso, raso, pegado al palo. El balón se coló ajustado al fondo de la red. Gol de canterano con aroma a jugador hecho. Derby volvía a mandar.
Con el 2-1, el partido se abrió todavía más. Mansfield empujó, McGoldrick volvió a probar desde fuera del área y Vickers respondió lanzándose para desviar el tiro, firme en cada intervención. Cada ataque parecía esconder un giro nuevo.
El golpe definitivo lo firmó otro joven. Corey Blackett-Taylor trabajó la jugada por banda, ganó metros, eligió el momento y filtró el balón hacia Cruz Allen. El atacante controló, encaró a Harris y definió con frialdad, cruzando el disparo para el 3-1. Una acción sencilla en apariencia, pero ejecutada con la calma de quien no siente el peso de la oportunidad.
Derby cerró así una tarde que, en la hoja de ruta de la pretemporada, podía parecer menor, pero que deja señales importantes: la portería respondió, los jóvenes marcaron diferencias y los jugadores de fondo de armario reclamaron minutos. En un verano largo y exigente, Eustace habrá tomado buena nota de quién está preparado para algo más que un amistoso de julio.






