Enzo Fernández y el legado del “Topo Gigio” en la final
Enzo Fernández todavía no pisó el césped del MetLife Stadium y ya dejó una imagen para el álbum del Mundial. No fue un gol, ni un pase filtrado. Fue un gesto. Otra vez el “Topo Gigio”.
Antes de subir al vuelo de Argentina desde Kansas City rumbo a Nueva York, el mediocampista de Chelsea volvió a llevarse las manos detrás de las orejas, mirando a las cámaras, como desafiando al ruido exterior. La misma celebración que encendió la semifinal ante Inglaterra, cuando su remate desató el grito argentino en uno de los clásicos más cargados del fútbol de selecciones.
La escena se hizo viral incluso antes de que el avión aterrizara. Las tormentas demoraron la llegada de la delegación hasta cerca de la medianoche, pero el gesto ya circulaba entre hinchas y medios, como un anticipo del clima que se vivirá el lunes en la final del FIFA World Cup 2026 frente a España, en el MetLife Stadium.
Un ratón de televisión convertido en símbolo de rebeldía
El “Topo Gigio” no nació en una cancha. Nació en la televisión. Fue creado en 1958 por la artista italiana Maria Perego: un pequeño ratón de orejas grandes que, con los años, se transformó en figura entrañable de la programación infantil en toda América Latina durante las décadas del 80 y el 90.
De aquel personaje tierno quedó una pose inconfundible: las manos detrás de las orejas, como pidiendo que el otro hable un poco más fuerte. El gesto saltó de la pantalla al césped y terminó convertido en una de las celebraciones más reconocibles del fútbol argentino.
El día en que entró para siempre en la historia fue el 8 de abril de 2001. Superclásico en la Bombonera. Boca Juniors contra River Plate. Juan Román Riquelme marca y corre hacia la platea donde se ubicaba el entonces presidente del club, Mauricio Macri. Se planta, se lleva las manos detrás de las orejas y se queda ahí, desafiante.
Riquelme estaba en pleno conflicto contractual con la dirigencia. La imagen dio la vuelta al mundo y se leyó como un mensaje directo al poder del club, aunque él luego insistiera en que el festejo estaba dedicado a su hija. El mito ya estaba construido. El “Topo Gigio” había pasado de la infancia a la rebeldía.
De Riquelme a Messi, y ahora a Enzo
Con los años, otros nombres grandes del fútbol argentino se apropiaron del gesto. Lionel Messi lo utilizó en Qatar 2022, en aquella ardiente noche de cuartos de final ante Países Bajos. Después de un partido tenso, con cruces dentro y fuera de la cancha, el capitán argentino recurrió al “Topo Gigio”, interpretado en todo el planeta como una respuesta a las declaraciones del entonces entrenador neerlandés Louis van Gaal.
Enzo Fernández recogió ese legado y lo resignificó en este Mundial. En la semifinal ante Inglaterra, en un estadio cargado de historia y rivalidad, su gol llegó como un estallido. La reacción fue inmediata: manos a las orejas, mirada fija, el “Topo Gigio” en medio del rugido argentino. Otro capítulo agregado a una celebración que ya tiene vida propia.
Ahora, el mediocampista va un paso más allá. No espera al gol. Lleva el gesto al aeropuerto, al momento previo al vuelo, como si quisiera marcar el tono de estos días: que hablen todos, que opinen todos; él escucha, pero responde en la cancha.
Últimos toques antes de Nueva York
Antes de partir de Kansas City, la selección de Lionel Scaloni completó una sesión de entrenamiento liviana, más de ajuste que de carga, afinando detalles para el viaje y para la final. El cuerpo técnico cuidó piernas y cabezas, consciente de que el desafío ya no es solo físico, sino emocional.
Al llegar a Nueva York, la delegación encontró una ciudad en alerta futbolera y una hinchada argentina que ya tomó la final como una cita ineludible. En ese contexto, el “Topo Gigio” de Enzo funciona casi como un hilo conductor entre generaciones: de Riquelme a Messi, de Messi a esta camada que busca escribir su propia página.
El lunes, cuando la pelota empiece a rodar ante España, no habrá lugar para gestos. Solo para decisiones y ejecuciones. Pero si la red vuelve a moverse a favor de Argentina, nadie se sorprenderá si, una vez más, un jugador celeste y blanco se lleva las manos detrás de las orejas y deja que el estadio entero haga el resto del ruido.






