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Kobbie Mainoo: La Evolución que Entusiasma a Michael Carrick

Kobbie Mainoo volvió de un verano frustrante y respondió con lo que mejor sabe hacer: dominando un centro del campo. Ante Ipswich, el joven mediocentro de Manchester United firmó probablemente su actuación más completa hasta la fecha y reforzó la sensación de que su progresión no se ha detenido. Al contrario, acelera.

Cualquier temor a que su desarrollo se hubiera frenado tras pasar el Mundial prácticamente como espectador quedó enterrado el pasado fin de semana. Michael Carrick lo ve de cerca cada día y no tiene dudas: Mainoo va a más.

De la nevera al centro del escenario

El curso pasado cambió su vida. Mainoo salió “del frío” en enero, se ganó un sitio en el once de Manchester United en la segunda mitad de la temporada y encadenó actuaciones tan sólidas que terminó colándose en la lista de 26 de Inglaterra para el Mundial.

Luego llegó el parón. En Norteamérica, Thomas Tuchel apenas le miró y Ruben Amorim tampoco le abrió la puerta cuando el foco se trasladó a Manchester. Ocho partidos de verano, ni un solo minuto. Un frenazo brusco.

Pero el regreso a casa lo reactivó. Volvió a su club de formación para la última semana de pretemporada y, en su primera titularidad del curso frente a Ipswich hace una semana, ofreció una exhibición madura, completa, de esas que hacen girar cabezas en el banquillo y en la grada.

“Obviamente Kobbie dio un gran salto la temporada pasada, terminó el año muy fuerte y volvió a jugar realmente bien la semana pasada”, explicó el técnico.

Ve un jugador distinto al de hace unos meses. Más pulido, más consciente de lo que pide el juego.

“Se le nota el desarrollo y cuánto está mejorando ciertos aspectos de su juego. Quiere aprender, tiene hambre de aprender, quiere más todo el tiempo, lo cual es fantástico”.

Hambre en un centro del campo abarrotado

La ambición de Mainoo no llega en un vacío. Esta temporada, el centro del campo de United es un territorio más congestionado que nunca. El club ha invertido 155 millones de libras en tres nuevos mediocentros: Carlos Baleba, Andrey Santos y Youri Tielemans. A ellos se suma un Mason Mount que brilló en pretemporada antes de perderse un mes por lesión.

La competencia es feroz, pero Carrick no la ve como una amenaza directa para Mainoo, sino como un entorno ideal para crecer.

“Creo que la competencia es algo positivo. No se trata necesariamente de que sea un jugador u otro, lo veo como algo colectivo, saber que es un grupo fuerte”, explicó.

Para el entrenador, la clave está en el ecosistema que se genera en esa zona del campo.

“Lo bonito de tener competencia, o más bien una base fuerte, es que puedes aprender unos de otros, ayudaros entre vosotros y, desde luego, como grupo de centrocampistas sentimos que es realmente sólido”.

Ahí aparece la gran incógnita para los recién llegados. Porque mientras Baleba, Santos, Tielemans y el propio Mount pelean por minutos, Mainoo ya ha empezado a reclamar uno de esos puestos como suyo.

Respuesta a las dudas y un nuevo rol

Ante Ipswich, el canterano fue más que un simple eslabón. Actuó en un rol más profundo, con más responsabilidad defensiva, justo el área donde Ruben Amorim había albergado dudas sobre su capacidad. La respuesta fue contundente: orden, lectura y personalidad.

Carrick está satisfecho con lo que ve en ese proceso de transformación silenciosa.

“Kobbie puede tener otra gran temporada, seguro”, aseguró. “Ha regresado muy bien y se vio el fin de semana, pero también en el día a día, en el grupo, en los entrenamientos. Se le nota crecer, en su personalidad. Obviamente va madurando todo el tiempo y sigue siendo muy joven. Le queda muchísimo por delante, lo cual es fantástico”.

No es solo lo que hace con la pelota. Es cómo absorbe todo lo que le rodea.

“Lo mejor de todo es que quiere aprender. Intentamos darle pequeños detalles aquí y allá, y los asimila muy bien. Eso le va a dar una gran oportunidad de alcanzar su potencial, que evidentemente es enorme”.

Mainoo viene de ocho meses sobresalientes. Podría haberse acomodado, como admite el propio Carrick, tras haberse ganado un sitio, acumular partidos y sentir que “todo va bien”. No lo ha hecho. Pide más. Exige más. Y lo demuestra cada vez que pisa el césped.

En un United que ha gastado fuerte para reforzar su sala de máquinas, el canterano se ha empeñado en recordar algo básico: el puesto no siempre lo compra el mercado. A veces, lo asegura el que nunca deja de pisar el acelerador.