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Lesiones y preocupaciones en la gira japonesa de Borussia Dortmund

La gira japonesa de Borussia Dortmund estaba pensada como un suave aterrizaje tras el Mundial. Un par de amistosos, algo de marketing, minutos para los jóvenes y rodaje para los recién llegados. En cambio, Tokio dejó una mueca de preocupación en el rostro del cuerpo técnico: otra lesión y demasiadas dudas en pleno arranque de la pretemporada.

Un gesto que encendió todas las alarmas

No había rival cerca ni entrada dura. Apenas se habían jugado ocho minutos cuando Carney Chukwuemeka se dejó caer sobre el césped, tras enganchar ligeramente la rodilla derecha en el terreno de juego. Sin contacto, sin choque. De las escenas que, en el fútbol moderno, suelen poner en vilo a todo un club.

El centrocampista se sentó de inmediato y pidió la entrada del cuerpo médico. Examen minucioso de la rodilla, miradas serias, breve conversación en la banda. Por un momento pareció que el amistoso se había terminado para él antes de empezar. Sin embargo, el austriaco regresó al campo, decidido a apurar cualquier opción.

Duró poco.

Pasados algo más de 20 minutos, volvió a sentarse en el césped, visiblemente incómodo, sin poder moverse con naturalidad. Esta vez no hubo dudas: cambio obligado. A sus 22 años, Chukwuemeka abandonó el partido y dejó su sitio a Takato Yamamoto, nuevo talento para la medular de BVB.

El alcance exacto del problema en la rodilla se conocerá solo cuando haya diagnóstico definitivo. Dentro del club no descartan que el cambio haya sido también una medida de precaución, pero el gesto del jugador y su historial reciente invitan a la prudencia.

Un golpe en pleno intento de despegar

Para Chukwuemeka, el momento no podía ser más delicado. Se había incorporado tarde a la pretemporada tras unas vacaciones prolongadas por el Mundial y llegaba a Japón con una idea clara: ganar peso en la rotación de BVB de cara a la próxima campaña, después de un curso en el que su protagonismo fue limitado.

El centrocampista, nacido en Viena y formado en las categorías inferiores de Inglaterra, tomó en marzo una decisión importante: cambiar de federación y comprometerse con Austria, país por el que también es elegible. La apuesta tuvo premio inmediato. Entró en la lista de la ÖFB para el Mundial en Norteamérica y participó en tres de los cuatro partidos del equipo, siempre desde el banquillo.

Su aparición más significativa llegó en la derrota por 3-0 ante España, futura campeona del mundo, en la ronda de 32 a comienzos de julio, cuando saltó al campo en el descanso para intentar sujetar a un rival desatado.

El contexto hace que este contratiempo duela más. Cuando aterrizó en Dortmund a principios de 2025 ya arrastraba problemas de rodilla, pero durante la temporada 2025/26 logró mantener a raya sus molestias físicas. Disputó 38 partidos oficiales, con tres goles y dos asistencias, cifras que invitaban a pensar en un salto natural en su importancia dentro del equipo.

Ahora, la rodilla vuelve a colocarle frente a un viejo enemigo justo cuando buscaba consolidarse.

Gira complicada y otro susto en defensa

El amistoso ante Tokyo no llega aislado. Días antes, BVB ya había sufrido un tropiezo serio en Japón. Frente a Cerezo Osaka, el equipo alemán cayó 1-0 tras una actuación pobre, sin ritmo ni claridad, y se marchó del estadio con algo más que una derrota: otra sustitución por lesión.

En ese encuentro, el damnificado fue Filippo Mane. El joven central tuvo que abandonar el terreno de juego por molestias en el muslo. En su caso, las primeras impresiones apuntaban a un problema menos grave, pero el club optó por no arriesgar y el defensor ni siquiera entró en la convocatoria para el duelo contra Tokyo.

Para una plantilla que quiere llegar al inicio de la temporada con automatismos claros y competencia sana en cada puesto, dos cambios obligados en dos amistosos consecutivos son una advertencia temprana.

Lluvia, truenos y un partido interrumpido

Como si no bastara con las lesiones, el propio clima se encargó de enturbiar la mañana. Algo más de media hora después del inicio del encuentro, el árbitro se vio obligado a detener el juego. Lluvia torrencial, casi de monzón, y una alerta de tormenta eléctrica en la zona empujaron a los colegiados a mandar a ambos equipos a los vestuarios.

El parón se prolongó alrededor de media hora. Tiempo muerto, botas empapadas, calentamiento roto. Cuando el balón volvió a rodar, el amistoso ya tenía un aire extraño, más de ejercicio de supervivencia que de ensayo táctico.

Tras el choque ante Tokyo, la expedición de BVB pondrá rumbo de vuelta a Dortmund. Regresará con minutos en las piernas, pero también con un parte de incidencias que nadie deseaba en estas fechas.

La pregunta, ahora, es sencilla y a la vez incómoda: ¿serán solo sustos de verano o el primer aviso de una temporada que exige a BVB llegar físicamente impecable desde el primer día?

Lesiones y preocupaciones en la gira japonesa de Borussia Dortmund