Leeds arranca la Premier League con victoria agónica
Un libre directo agónico de Anton Stach dio a Leeds un arranque soñado de la Premier League: 0-1 en casa de Nottingham Forest y primera victoria en el City Ground desde 1972. Medio siglo después, el botín volvió a viajar a Yorkshire.
Un golpe final tras sufrir todo el partido
El guion fue claro: Forest atacó, perdonó… y lo pagó. Leeds resistió, se encomendó a su portero y, cuando el reloj se acercaba al 90, clavó el único disparo que de verdad importaba.
Minuto 88. Falta en la esquina del área. Anton Stach tomó carrera, golpeó raso y ajustado al primer palo y el balón se coló junto a Matz Sels, desatando la locura del fondo visitante. Un auténtico robo en pleno City Ground.
Hasta entonces, el equipo de Daniel Farke había vivido al límite. Forest, con la mente puesta en un objetivo ambicioso —acabar en la parte alta de la tabla bajo las órdenes de Oliver Glasner—, repitió viejos fantasmas: dominio, ocasiones claras… y cero gol. Para colmo, ni un solo fichaje en el once inicial, una imagen que recordó demasiado a la temporada pasada.
Forest manda, pero no marca
Tras un arranque espeso, el primer aviso serio llegó en el minuto 16. Saque de banda largo de Ola Aina, peinada de Igor Jesus y estirada de James Trafford para sacar el cabezazo cuando el estadio ya se levantaba de sus asientos.
Poco después, el City Ground contuvo la respiración. Aina fue al límite en una entrada sobre James Justin y la acción pasó por el VAR por posible juego brusco grave. La revisión confirmó la decisión inicial y el defensa se libró de la roja.
Forest creyó adelantarse en el 25. Harry Wilson definió dentro del área, celebró… pero la bandera del asistente y la revisión posterior lo dejaron todo en nada: fuera de juego claro.
A partir de ahí, los de Glasner se adueñaron del encuentro. En el 40, James McAtee puso un centro medido para Nikola Milenkovic, cuyo cabezazo cruzado se estrelló en el poste. El rechace cayó de nuevo a Igor Jesus, que no logró empujarla a puerta vacía. Primera gran ocasión desperdiciada. No sería la última.
Ocasiones por tierra, mar y aire
La segunda parte arrancó con el mismo guion. Centros al área, dudas atrás en Leeds y otro fallo de Igor Jesus, esta vez a bocajarro, tras un nuevo envío de Aina: cabezazo picado, pero demasiado, y el balón se fue por encima del larguero.
Glasner movió el banquillo y dio entrada a Chris Wood, que pronto tuvo la suya. Un pase filtrado de Murillo lo dejó solo, con metros por delante y la portería de Trafford de frente. El delantero neozelandés cruzó el disparo… demasiado. El balón se perdió rozando el palo.
Cuando el partido parecía un monólogo de Forest, Leeds también enseñó los dientes a balón parado. Un centro al área encontró la cabeza de Tarik Muharemovic y obligó a Sels a volar para evitar el 0-1. Aviso serio de que el encuentro seguía abierto.
Forest respondió de inmediato. Otro balón colgado, otro remate de Milenkovic y otra vez el metal como enemigo: Trafford llegó a rozar el cabezazo bombeado y lo desvió al larguero. El estadio no se lo podía creer.
Stach castiga y Leeds se marcha con premio doble
Tanto perdón tuvo castigo. En el 88, Stach colocó el balón en la esquina del área, perfilado para su golpeo. El disparo fue bajo, seco, al primer palo. Sels no reaccionó a tiempo y el balón entró pegado a la madera. Silencio en la grada local, delirio en la zona visitante.
Leeds, que viene de coquetear con el descenso el curso pasado, arranca la temporada con tres puntos de oro y un mensaje claro: este año quiere mirar hacia arriba. Además, se lleva un impulso psicológico enorme de cara al duelo del martes, cuando ambos equipos se verán las caras de nuevo en la Carabao Cup.
Forest, en cambio, se marcha con la sensación de déjà vu: ocasiones desperdiciadas, falta de pegada y un plan ambicioso que, por ahora, no se traduce en puntos. La pregunta ya flota en el aire del City Ground: cuántas veces más podrá permitirse perdonar así antes de que la temporada se le escape de las manos.





