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Cole Palmer recupera su forma bajo Xabi Alonso

Cole Palmer vuelve a sonreír. Y en Stamford Bridge respiran aliviados. Xabi Alonso confirmó que el atacante ha dejado atrás los problemas físicos que arruinaron su última temporada y que el foco del jugador vuelve a ser el que siempre debió ser: disfrutar del fútbol.

El internacional inglés solo disputó 26 partidos de Premier League en la última campaña. Marcó 10 goles, una cifra respetable sobre el papel, pero lejos del impacto devastador de sus dos primeros cursos con el Chelsea. Su fútbol perdió chispa, perdió cambio de ritmo, perdió esa creatividad que lo había convertido en referencia inmediata del proyecto.

Todo empezó en agosto, en un giro que marcó el año. Palmer fue retirado del once inicial instantes antes del inicio del partido que el Chelsea ganó 1-5 en el campo del West Ham. A partir de ahí, un calvario. Apenas dos apariciones más en liga hasta diciembre. Después, una presencia casi constante, sí, pero nunca al mismo nivel. El cuerpo no le respondía.

El problema estaba en la ingle. La lesión le hizo perderse casi los tres primeros meses de competición y, cuando regresó, la sensación era evidente: movilidad limitada, dificultad para alargar la zancada, menos chispa en el último tercio. Thomas Tuchel llegó a admitir públicamente en marzo que el jugador no podía extender por completo la zona afectada. El resultado se vio en el césped: menos imaginación, menos desequilibrio y un Chelsea errático que acabó décimo en la tabla.

Las consecuencias no se quedaron en el club. Palmer se quedó fuera de la lista de Inglaterra para el Mundial, un golpe duro para un futbolista que venía en trayectoria ascendente. La cara B: por primera vez desde 2022, pudo disfrutar de un verano sin competición, sin viajes, sin carga extra. Tiempo para parar, curarse y resetear.

Xabi Alonso, recién aterrizado en el banquillo de Stamford Bridge, encontró a un jugador con cicatrices, pero con hambre. Y lo dejó claro.

“Cole está decidido a disfrutar de su fútbol. Quiere estar en forma. Quiere sentirse sano. Quiere tener una buena conexión con los jugadores que tiene alrededor”, explicó el técnico. No lo dijo como una simple declaración de intenciones, sino como una condición para explotar al máximo su talento.

Alonso fue todavía más allá al describir el techo del atacante: “Si tenemos a este Cole y somos capaces de llegar a él, si siente ese ‘flow’ en el juego y conecta bien con los demás, estoy seguro de que su nivel es de primera categoría, de clase mundial, diría, y que va a hacer una gran temporada”.

La lectura del entrenador es clara: la lesión fue un punto de inflexión, pero también una lección. “A veces necesitas pasar por un momento difícil con una lesión o lo que sea para aprender de ello”, apuntó. En el caso de Palmer, ese aprendizaje se ha traducido en trabajo silencioso y obsesión por la prevención: “Ha pasado por un periodo complicado con la lesión y ahora está trabajando muy duro para prevenir, para no volver a sentir esos síntomas. Desde el primer día ha trabajado muchísimo para evitarlo”.

El contexto acompaña. El Chelsea abre la Premier League el lunes con un derbi del oeste de Londres ante el Fulham en Craven Cottage, un escenario perfecto para medir el nuevo estado físico y anímico de Palmer. Alonso fue tajante cuando le preguntaron si los problemas físicos habían quedado atrás. “Sí”, respondió. Sin matices. Sin rodeos.

El plan del técnico no pasa solo por recuperar a su estrella, sino por rodearla mejor. En ese estreno liguero, el Chelsea está preparado para dar minutos de debut a varios fichajes del verano: Maxence Lacroix, Morgan Rogers y Marco Palestra ya están disponibles. Nuevas piezas, nueva estructura y, si todo va según lo imaginado por Alonso, un viejo conocido recuperado para la causa: el Cole Palmer eléctrico, creativo y decisivo que la Premier había empezado a temer.

La incógnita ya no es si está sano. La pregunta, a partir de ahora, es cuán alto puede llegar este Chelsea si su jugador más talentoso vuelve a jugar con la ligereza de quien, por fin, ha dejado de pensar en el dolor.