futbolalinstante full logo

Liverpool busca talento: ¿Barcola o Nico Williams?

Liverpool mira a lo grande este verano. En lo más alto de su lista aparece Bradley Barcola, joya de Paris Saint‑Germain, pero la pregunta que empieza a hacerse Anfield es otra: ¿de verdad es el francés la mejor inversión cuando hay un extremo igual de determinante y bastante más asequible?

Porque el talento de Barcola no se discute. Su precio, sí.

Barcola, talento de élite… a precio de récord

El francés, de 23 años, ve con buenos ojos un traspaso a Liverpool y el club ya trabaja en una oferta formal. El problema es la escala en la que se mueve la negociación: mientras en los despachos de Anfield se manejan cifras en torno a los 100 millones de libras, en París exigen cerca de 145 millones.

En el mercado actual, distorsionado por operaciones como la de Morgan Rogers a Chelsea por 117 millones o la de Elliot Anderson a Manchester City por 116, la cantidad ya no suena a ciencia ficción. Pero sigue siendo un golpe brutal al presupuesto de cualquiera.

Barcola viene de firmar 13 goles y 7 asistencias en 49 partidos con el PSG de Luis Enrique, campeón de Europa. Lo hizo, además, muchas veces a la sombra de Khvicha Kvaratskhelia, lo que da aún más valor a su impacto. También dejó huella en el último Mundial con Francia, donde llegó a ganarle el puesto en ocasiones a Desire Doue en el ataque de Didier Deschamps.

Encaja en el molde que persigue Andoni Iraola: agresivo, vertical, capaz de castigar en transición y de desequilibrar en el uno contra uno. Pero hay un límite que no se puede ignorar: Liverpool ya ha roto la banca dos veces en un año, con los 116,5 millones desembolsados por Florian Wirtz y los 125 invertidos en Alexander Isak. Un tercer récord consecutivo por otro atacante abriría un debate interno inevitable.

Ahí entra en escena otro nombre.

Nico Williams, el extremo que encaja sin dinamitar el presupuesto

Si se busca un perfil explosivo por banda, el espejo de Barcola está en San Mamés. Nico Williams comparte muchas virtudes con el francés, pero ofrece matices que le dan ventaja en determinados contextos de partido.

El internacional de Athletic Club destaca por su capacidad para desbordar a campo abierto, pero también por algo que Liverpool echa en falta cuando se topa con defensas replegadas: una zurda y una diestra igual de fiables para centrar, combinar o finalizar. Su producción contra bloques bajos, donde la paciencia y la precisión pesan más que la potencia, suele ser más constante que la de Barcola.

En Bilbao es el hombre franquicia. La temporada pasada firmó 6 goles y 7 asistencias, cifras que ganan peso si se tiene en cuenta que pasó buena parte del curso entre molestias y ausencias. Aun así, asumió el peso ofensivo, convivió con la presión y respondió. Ya sabe lo que es ser la referencia ofensiva de un equipo europeo y no se encoge.

Su perfil, además, es más clásico: extremo abierto, que estira el campo, fija laterales y genera espacios para los llegadores de segunda línea. Justo el tipo de pieza que puede potenciar a Isak, a los interiores y a los laterales largos de Iraola.

Y, sobre todo, llega la diferencia clave: el coste.

En el contrato que firmó el pasado julio, después de que Barcelona intentara su fichaje, se incluyó una cláusula de rescisión en torno a los 77 millones de libras. En un mercado inflado, esa cifra se mueve en un terreno mucho más razonable para un club que necesita algo más que un solo fichaje galáctico.

Un mercado que exige cabeza fría

Invertir 145 millones en Barcola no solo condicionaría el verano; marcaría el proyecto. Ese tipo de operación convierte cada partido en un juicio. Ya se ha visto con Wirtz: sus dificultades para rendir de inmediato en Anfield arrastran siempre el peso de los 116,5 millones que costó. Cada actuación discreta reabre el expediente de su fichaje.

Con Nico Williams, la ecuación cambia. Luis Figo llegó a definirlo como una “ganga”. En el contexto actual, no suena exagerado para un jugador que lleva años encendiendo LaLiga con sus carreras por banda y que ha despertado el interés de gigantes como Barcelona y Real Madrid. No es un proyecto de futbolista; es una realidad contrastada.

La lógica competitiva también pesa. Si Iraola quiere devolver a Liverpool a la pelea por la Premier, no puede permitirse hipotecar la mayor parte del presupuesto en un solo nombre, por muy ilusionante que sea. El equipo arrastra necesidades claras en otras zonas: el lateral izquierdo quedó descubierto tras la salida de Andy Robertson y el futuro incierto de Curtis Jones abre la puerta a reforzar el centro del campo.

Con la cláusula de Williams, el club podría atar a un extremo titular y, al mismo tiempo, acudir al mercado para cubrir esas otras urgencias. No se trata solo de fichar estrellas, sino de construir una plantilla completa, con profundidad y soluciones variadas para una temporada larga.

Barcola seduce, claro. Pero la pregunta que debe hacerse Liverpool es otra: en un verano en el que cada libra cuenta, ¿puede permitirse ignorar a Nico Williams?