Mbappé falla penalti y el Madrid de Mourinho pierde en el Villamarín
Kylian Mbappé tuvo el partido, el punto y la racha en sus botas. Minuto 94, penalti, el silencio espeso en el Villamarín. Pero Álvaro Valles adivinó la intención, se lanzó con firmeza y blocó el disparo. Sin rebote, sin segunda opción. Con esa parada, el portero de Real Betis cerró una noche enorme y firmó la primera derrota del nuevo Real Madrid de José Mourinho: 1-0 en Sevilla.
El guion parecía escrito para el francés. Vinícius Júnior había provocado la pena máxima al ser derribado por Natan dentro del área, cuando el Madrid ya jugaba contra el reloj y contra la ansiedad. Mbappé, infalible en sus siete penaltis anteriores con la camiseta blanca en todas las competiciones, se plantó ante Valles. Esta vez, el golpeo salió demasiado blando. El guardameta, gigante toda la noche, puso la mano definitiva y desató la locura bética.
Golpe de Betis, frenazo al Madrid
El castigo llegó tarde, pero llegó. Minuto 81. Nelson Deossa conectó un cabezazo potente que Thibaut Courtois solo pudo rechazar. El balón quedó muerto en el área pequeña, perfecto para Troy Parrott. El irlandés, recién llegado en verano desde AZ Alkmaar, no perdonó: control, remate y primer gol con la camiseta del Betis. Un estreno soñado que derribó la imbatibilidad liguera del Madrid.
Hasta entonces, el equipo de Mourinho había vivido al borde del castigo. Generó ocasiones de sobra para sostener su arranque perfecto de temporada, pero chocó una y otra vez con Valles, con la madera y con su propia falta de acierto.
Vinícius acarició el 0-1 en la primera parte con un disparo cruzado que se estrelló en el poste. Mbappé tuvo dos ocasiones claras antes del descanso: en la primera se topó con Natan, que bloqueó su disparo; en la segunda, Marc Bartra justificó su presencia con una intervención providencial. Ya en la segunda mitad, Valles le negó el gol a Jude Bellingham con otra parada de reflejos.
El ritmo no bajó tras el descanso. Nada más reanudarse el juego, Mbappé rozó el gol con un tiro ajustado que salió lamiendo el palo. El encuentro se abrió, con los dos equipos buscando el golpe definitivo. Betis resistía, Madrid insistía.
Un final de locura
El tanto de Parrott encendió el tramo final. El Madrid se volcó. Mbappé, herido en el orgullo, se inventó un disparo brutal desde la frontal que se estrelló en el larguero a cinco minutos del 90. El eco del balón en la madera sonó a aviso.
Y poco después llegó la jugada que parecía cambiarlo todo: Carlos Espí, recién entrado, se sacó un remate acrobático dentro del área que superó a Valles. Golazo. O eso creyó el Madrid. El VAR revisó la acción y anuló el tanto por fuera de juego. Otro mazazo.
Con el equipo blanco lanzado hacia arriba, Courtois aún tuvo que evitar el 2-0 con una parada decisiva ante Deossa. El partido se rompía, el tiempo se escapaba y Mourinho miraba al césped sin respuestas claras. La última la tuvo de nuevo Vinícius, derribado por Natan en el área. Penalti. La historia regresó al punto de origen: Mbappé frente a Valles.
Y el francés falló.
Racha rota y presión añadida
La derrota tiene peso estadístico y simbólico. Es la primera vez que el Real Madrid pierde uno de sus cuatro primeros partidos de Liga desde la temporada 2015-16. El regreso de Mourinho, 13 años después de su primera etapa, había arrancado con tres victorias seguidas y un tono de reconstrucción ilusionante tras dos campañas sin títulos.
Ahora, el tropiezo abre una puerta incómoda: Barcelona puede escaparse a tres puntos si gana en su visita a Valencia el domingo. Demasiado pronto para hablar de urgencias, pero suficiente para encender el debate.
Betis, mientras tanto, se queda con algo más que tres puntos. Firmó una actuación sólida, aguantó los arreones del Madrid y encontró en Valles y Parrott a sus héroes inesperados en una noche que el Villamarín tardará en olvidar.
El proyecto de Mourinho ha recibido su primer golpe serio. La pregunta ya no es cómo ha empezado su Madrid, sino cómo va a reaccionar.






