futbolalinstante full logo

Mourinho defiende a Vinicius en un momento complicado

José Mourinho salió del túnel con gesto serio, pero con un mensaje muy claro: Vinicius no está bien… y, aun así, está trabajando como nunca.

Mourinho protege a Vinicius en plena tormenta

Ante los micrófonos, el técnico portugués no esquivó el tema. Reconoció sin rodeos que el brasileño atraviesa un bajón.

«No está en su mejor momento, y él lo sabe», admitió en la sala de prensa. «Pero está trabajando para ser el Vinicius que decide partidos. Sin estar en su mejor versión, está trabajando más que nunca».

El extremo, señalado desde hace meses por parte del público del Madrid, volvió a dejar sensaciones irregulares ante Inter. Le faltó chispa, le faltó colmillo en los duelos individuales que antes resolvía con una arrancada. Lo que no faltó, según Mourinho, fue compromiso defensivo.

«En los momentos en los que no pudo bajar a defender fue por fatiga. Eso tengo que valorarlo mucho. Tengo mucho respeto por este Vinicius. Llegará el momento en el que decida partidos y nos los gane», subrayó el entrenador, elevando el tono en su defensa del brasileño.

El mensaje fue directo: el físico no le acompaña, pero la actitud sí. Y, para Mourinho, eso pesa.

Fatiga, sistema rival y un inicio de curso gris

El técnico también se agarró al contexto táctico para explicar las dificultades de su atacante. El Inter, con defensa de tres y carrileros largos, exigió al máximo a los extremos blancos.

«Si él trabaja, siempre tendrá mi apoyo», insistió Mourinho. «Trabajó muchísimo para el equipo. Jugar contra un equipo que juega con tres atrás y carrileros es muy duro para los extremos».

Ahí apareció el contraste entre la versión actual de Vinicius y la que el madridismo recuerda. El propio entrenador lo dejó caer sin maquillajes: los uno contra uno en la banda izquierda ya no tienen el mismo desenlace.

«Obviamente, con los uno contra uno que tuvo en la izquierda, con Vini en su mejor momento, habría matado el partido. Eso es lo que esperamos de él. Pero lo dio todo».

La frase retrata el momento del brasileño: voluntad máxima, efectividad mínima. Tras una temporada 2025-26 marcada por las críticas y los silbidos, el jugador decidió este verano comprometer su futuro a largo plazo con el club. Sin embargo, el arranque del nuevo curso no acompaña al discurso: solo un gol y dos asistencias en cinco partidos, números muy alejados de sus propios estándares.

Un Madrid remendado y Trent fuera de sitio

El duelo ante Inter no solo expuso el estado de Vinicius. También desnudó las costuras estructurales del equipo de Mourinho. Entre sanciones y ausencias, el técnico tuvo que improvisar.

Sin Bernardo Silva, Arda Güler ni Eduardo Camavinga, todos sancionados, Mourinho se vio obligado a desplazar a Trent Alexander-Arnold al centro del campo. Una solución de emergencia que dejó al descubierto las diferencias entre sus roles habituales y las exigencias de la zona ancha.

El entrenador lo explicó con franqueza: «Es difícil para Trent. Aprecio el esfuerzo que hizo, pero con sus características, la especificidad necesaria para jugar de lateral o de mediocentro es completamente diferente físicamente».

El inglés perdió balones en zonas delicadas, síntoma de la adaptación forzada a un paisaje que no domina.

«Tuvo algunas pérdidas de balón, porque no es lo mismo jugar con todo el campo por delante que con medio campo a tu espalda. Ha jugado ahí algunas veces con Liverpool y la selección, pero es completamente diferente. No tenía más para dar», remató Mourinho.

El mensaje quedó lanzado: el equipo está tirando de parches, sus estrellas no han arrancado y el margen de error se estrecha. La pregunta ya flota en el ambiente del vestuario y en la grada: ¿cuánto tiempo más puede esperar el Madrid a que Vinicius vuelva a ser el que decidía partidos por sí solo?