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Gnabry se acerca a su regreso y Saibari bajo presión en Bayern

En Múnich se prepara un regreso con peso. Serge Gnabry está a un paso de volver a estar plenamente disponible para el técnico de Bayern, Vincent Kompany, y la sensación en el vestuario es clara: alguien va a perder sitio. El principal señalado tiene nombre y apellido: Ismael Saibari.

El atacante de 31 años ya había empezado la semana pasada a integrarse de nuevo en los entrenamientos colectivos. En el arranque de esta, completó todas las tareas con el grupo y se mostró fino físicamente. Después de una lesión de aductores que lo ha tenido fuera desde abril, el horizonte por fin se despeja.

Gnabry se perdió el tramo final de la pasada temporada con Bayern y también el Mundial con la selección alemana. Ahora, según informa Bild, podría reaparecer ya el jueves, al menos en la convocatoria, en el estreno de la Champions League ante Bodö/Glimt en el Allianz Arena. Sería el primer paso. La titularidad, de momento, parece un escalón más arriba. Pero no por mucho tiempo.

Ahí entra en escena Saibari.

Saibari, del fichaje ilusionante al foco de las críticas

El internacional marroquí llegó el pasado verano procedente de PSV Eindhoven por una cifra cercana a los 55 millones de euros, incluyendo bonus. Una apuesta fuerte para reforzar la línea ofensiva y dar variantes por detrás de Harry Kane.

Kompany le dio galones de inmediato. Saibari fue titular tanto en el 4-1 de la DFB-Pokal ante VfL Osnabrück como en el 0-0 frente al recién ascendido Schalke 04 en la Bundesliga. Sin embargo, en ambos duelos la misma escena se repitió: sustituido en torno a la media hora de juego. Un mensaje claro desde el banquillo.

Su arranque de curso no fue del todo estéril. En la jornada inaugural de la Bundesliga, en el 5-1 contra VfB Stuttgart, firmó dos participaciones de gol saliendo desde el banquillo. Desde entonces, silencio estadístico: ninguna contribución directa más.

Ese bajón ha alimentado las dudas y también las críticas. Dietmar Hamann, exjugador de Bayern y ahora analista en Sky, fue especialmente duro en su valoración. Primero, el elogio: lo definió como un “futbolista maravilloso”. Luego, el golpe: “Es demasiado lento. No es que no sea rápido, es como un Kane pobre. Kane no es el más veloz y ahora su suplente tampoco es el más veloz”.

Para Hamann, el margen de maniobra de Saibari dentro del once es mucho más reducido de lo que se vende. “Dicen que Saibari puede jugar en cuatro posiciones; yo digo que puede jugar exactamente en una: detrás de Kane, porque en banda es demasiado lento”, sentenció. Y en esa zona del campo, el excentrocampista ve a Gnabry “una clase por encima” del nuevo fichaje de los bávaros.

Con el regreso del alemán ya en el horizonte inmediato, el reloj corre en contra del marroquí. Cada minuto perdido, cada cambio prematuro, pesa más cuando un jugador del peso de Gnabry llama de nuevo a la puerta del once.

Un viejo conocido en el silbato para un nuevo asalto europeo

Mientras se resuelve la batalla por el puesto de mediapunta, Bayern abre otro frente: el de la Champions League. El jueves, el Allianz Arena se viste de gala para el estreno ante Bodö/Glimt. Y el club alemán recibe un pequeño guiño del pasado: Rade Obrenovic será el árbitro del encuentro.

El colegiado esloveno solo ha dirigido una vez a los campeones de récord alemanes. Fue la pasada temporada, en el triunfo por 2-0 ante Union Saint-Gilloise, un resultado que selló el pase de Bayern a los octavos de final.

Aquel partido no fue precisamente tranquilo para el árbitro. Señaló dos penaltis a favor de Bayern: Harry Kane transformó uno y falló el otro. Además, mostró la segunda amarilla a Min-Jae Kim y lo mandó al vestuario antes de tiempo. Decisiones fuertes, pero consideradas correctas.

Ahora, Obrenovic vuelve a cruzarse en el camino de un Bayern que se siente candidato a todo y que, con Gnabry a punto de reaparecer, suma otra arma más a un arsenal ya temible. La pregunta ya no es si habrá hueco para todos, sino quién se quedará fuera cuando el himno de la Champions vuelva a sonar en Múnich.