Mourinho defiende a Vinicius tras silbidos en el Bernabéu
El resultado dice 2-1 para el Real Madrid ante el Inter en el Santiago Bernabéu. La sensación, sin embargo, fue de montaña rusa. Goles de Kylian Mbappé y Federico Valverde, sufrimiento, un tanto de Carlos Augusto que encendió las alarmas… y una diana muy clara para José Mourinho al acabar el partido: la grada que silbó a Vinicius Junior.
El técnico portugués no esquivó el análisis futbolístico, pero tampoco el emocional. Y ahí puso el foco.
Un partido “loco” y un centro del campo desbordado
“Prefiero decir que fue un partido loco”, resumió Mourinho en Movistar. No exageraba. El duelo se abrió pronto, se rompió aún más rápido y por momentos pareció un intercambio de golpes sin red. “Muchas veces nos critican cuando el partido es aburrido, y hoy fue loco, podía haber terminado 7-6 sin ningún problema”, añadió.
En medio de ese caos, el entrenador reconoció el gran agujero de su equipo: el centro del campo. “Nuestro mediocampo fue débil, ellos hicieron cambios muy pronto y yo no tenía muchas opciones en el mediocampo”, admitió. Inter aprovechó esa fragilidad para encadenar llegadas y mantener vivo el partido hasta el final.
El Madrid, lejos de su mejor versión, se sostuvo como pudo. Y ahí apareció otro protagonista.
Courtois sostiene, el Madrid perdona
Thibaut Courtois firmó una actuación clave. Inter encontró espacios, disparó y el belga respondió. Pero Mourinho se negó a reducir la victoria a una sola figura bajo palos.
“Courtois hizo muchas paradas, pero ¿cuántos goles desperdiciamos nosotros al contraataque? Fue un partido maravilloso”, apuntó el luso, recordando que el Madrid también tuvo ocasiones claras para sentenciar y no lo hizo.
El duelo se convirtió así en una especie de tira y afloja constante: Inter empujando, el Madrid resistiendo, Courtois salvando y los blancos corriendo metros con espacios que no supieron transformar en más goles.
Valverde, presión y recompensa
Entre tanto desorden, Mourinho quiso poner en valor el trabajo silencioso. Defendió con fuerza la aportación de Federico Valverde, más allá del gol.
El uruguayo, símbolo de la presión alta del Madrid, encarnó esa idea que el técnico repitió: el equipo forzó errores del Inter con su insistencia sin balón. Para Mourinho, ahí se empezó a construir parte del triunfo, no solo en las áreas.
Vinicius, del silbido al escudo de Mourinho
La escena más incómoda de la noche no llegó con una ocasión fallada, sino desde la grada. Vinicius fue objeto de silbidos en el Bernabéu. Un mensaje duro para un jugador que todavía busca su mejor nivel tras un tramo irregular.
Mourinho no lo dejó pasar. Ni lo maquilló. Lo encaró de frente.
Reconoció que el brasileño aún está lejos de su pico de forma, pero cerró filas en torno a él y lanzó un mensaje directo a la afición del Madrid: “Todavía no ha alcanzado su plena preparación, todavía no es el Vinicius que conocemos, pero trabaja mucho, y quien trabaja y da todo lo que tiene merece respeto”.
No fue una frase al aire. Sonó a advertencia, a protección pública. A un entrenador recordándole al estadio que el esfuerzo también cuenta, incluso cuando el regate no sale o el desborde no rompe partidos.
LaLiga espera… y también la respuesta de Vini
Con el billete europeo del día ya cobrado, el Madrid gira ahora la vista de nuevo hacia LaLiga. En el horizonte inmediato aparece Rayo Vallecano.
Para Vinicius, el reto es evidente: transformar los silbidos en aplausos desde el césped. Mourinho ya ha elegido bando. Ahora le toca al brasileño responder donde mejor sabe: con el balón en los pies y el foco sobre él.





