Mudryk listo para debutar con Tottenham: De Zerbi lo confirma
Roberto De Zerbi por fin tiene la pieza que le faltaba. El técnico de Tottenham confirmó que Mykhailo Mudryk está disponible para debutar este sábado con su nuevo club, casi dos años después de desaparecer del foco competitivo.
El ucraniano, de 25 años, no juega un partido oficial desde noviembre de 2024. Demasiado tiempo fuera. Demasiadas dudas alrededor. Pero su entrenador cree que ya está preparado para volver a sentir el ritmo real.
“No sé cuánto tiempo necesita para estar disponible para empezar el partido”, admitió De Zerbi en la rueda de prensa previa. “Una parte del partido, creo que ya está listo para jugar 20, 15, 30 minutos”.
Un mensaje que suena a alivio en un Tottenham que busca encender de una vez su temporada bajo el mando del italiano.
De Chelsea a Londres norte: un regreso lleno de incógnitas
Mudryk llega a Spurs con más cicatrices que brillo reciente. En verano se entrenó con la plantilla de Chelsea dirigida por Xabi Alonso durante la gira de pretemporada, pero su larga inactividad competitiva sigue siendo la gran preocupación del cuerpo técnico que ahora debe integrarlo en el sistema de De Zerbi.
Su carrera dio un giro brusco a finales de 2024. Una suspensión provisional tras detectarse una baja concentración de meldonium en su organismo lo sacó del mapa. El medicamento, utilizado para tratar problemas cardíacos, está estrictamente prohibido por su capacidad para mejorar la recuperación y la resistencia. El resultado: casi dos años fuera de los terrenos de juego.
La historia cambió en julio. WADA alcanzó un acuerdo con la FA inglesa y se determinó que los niveles encontrados en 2024 no se considerarían un positivo bajo la normativa actual. Con esa resolución, Mudryk quedó habilitado de inmediato.
Entrenar en soledad, volver con De Zerbi
Durante la sanción, el extremo se vio obligado a entrenar al margen de cualquier entorno colectivo. Sesiones individuales, sin táctica de equipo, sin vestuario, sin la tensión del día a día. Solo físico, repeticiones y paciencia.
Aun así, De Zerbi nunca perdió la fe en el futbolista al que ya había dirigido en Shakhtar Donetsk. Conoce sus virtudes, sus altibajos y su carácter.
El técnico fue claro: en este Tottenham no habrá trato de estrella caída. “Ahora creo que es un jugador normal como (Micky) Van de Ven, como otro jugador. Si lo merece, jugará o no”. Un mensaje directo al vestuario y al propio Mudryk: el pasado pesa, pero no garantiza minutos.
Un nuevo comienzo tras un fichaje gigante
El movimiento a Tottenham se presenta como una segunda vida para un jugador que nunca terminó de justificar el enorme precio que pagó Chelsea en su día. La etiqueta de fichaje descomunal le persiguió en Stamford Bridge, donde su impacto quedó muy lejos de las expectativas que llegaron a situarlo en conversaciones de futuro Balón de Oro.
Ahora se reencuentra con su “padre futbolístico”. De Zerbi fue quien dirigió su explosión en Ucrania y quien mejor ha sabido explotar su velocidad, su uno contra uno y su agresividad ofensiva.
El italiano recordó también el vínculo que forjaron en un contexto extremo, en los inicios del conflicto en Ucrania. “El último problema, la suspensión, pero al final el potencial estaba claro, está claro, y ahora su desafío es respetar todas sus cualidades, porque es un gran jugador”, subrayó.
Sin presión desmedida, con una exigencia clara
De Zerbi insiste en una idea: Mudryk debe vivir esta temporada “de la manera correcta”. Ni obsesionado, ni hundido por la presión. Pero tampoco cómodo.
“Tiene que sentir esta temporada, vivir esta temporada de la manera correcta, sin demasiada presión. Es el momento adecuado para que muestre a toda la gente cosas, porque si Chelsea pagó 100 millones hace cuatro años —compraron muchos jugadores muy, muy grandes, ¿no?— pensaron muy bien en las cualidades de Mudryk”, recordó el técnico.
El mensaje es nítido. El talento sigue ahí. La oportunidad, también. La pregunta ahora es si el extremo aprovechará este nuevo escenario en el norte de Londres para, por fin, parecerse al jugador por el que un club estuvo dispuesto a romper el mercado.






