Parrott brilla y el Betis vence al Real Madrid
El Estadio de La Cartuja rugió como si fuera un derbi andaluz. Y no era para menos. Real Betis tumbó 1-0 al poderoso Real Madrid con un protagonista inesperado: Troy Parrott, debutante en casa y héroe por una noche.
El internacional irlandés, recién llegado desde AZ Alkmaar el mes pasado, necesitó apenas unos minutos sobre el césped para cambiar la historia del partido. Entró desde el banquillo, olió el gol y no perdonó. Un delantero en estado puro.
El momento del irlandés
Minuto 82. Córner para el Betis. Nelson Deossa se eleva y conecta un cabezazo brutal. Thibaut Courtois vuela y firma una parada espectacular, de las que sostienen puntos y titulares. Pero esta vez no bastó.
El rechace cayó en tierra de nadie solo durante una fracción de segundo. Parrott llegó primero, más rápido, más decidido. Control mental de nueve, instinto de área y disparo directo a la red. Gol. Estallido en La Cartuja. Estreno soñado.
“Ese es el trabajo de un delantero”, explicó después el propio Parrott. “Ir a por el balón y esperar que caiga delante de mí. Mira, en un partido puedo hacerlo diez veces y que no pase nada. Es una cuestión de mentalidad, de seguir y seguir, y esperar que llegue. Hoy llegó”.
El Betis se adelantaba y el gigante blanco, que había arrancado La Liga con tres victorias seguidas, se veía de repente contra las cuerdas.
El Madrid roza el empate… dos veces
La reacción del equipo de José Mourinho no se hizo esperar. El Madrid adelantó líneas, apretó, olió el empate. Y casi lo encuentra.
Minuto 87. Centro al área, balón dividido y Carlos Espi se inventa una definición acrobática para mandar la pelota a la red. Golazo. O eso parecía. El festejo duró poco. El VAR trazó líneas, revisó la jugada y determinó que Vinicius Junior estaba en fuera de juego. Gol anulado. Silencio de incredulidad en el sector visitante, alivio en el resto del estadio.
El golpe no frenó al Madrid. Ya en el tiempo añadido, llegó la oportunidad definitiva: penalti. Killian Mbappé colocó el balón, respiró, tomó carrera. Y falló. Otra vez el estadio explotó, esta vez con una mezcla de incredulidad y euforia verdiblanca. El punto que parecía asegurado se esfumó entre los dedos del conjunto blanco.
Betis se engancha a la parte alta
El equipo de Manuel Pellegrini defendió la ventaja con uñas y dientes hasta el pitido final. Orden, oficio y un estadio volcado. Cuando el árbitro señaló el final, el triunfo ya tenía etiqueta: victoria histórica.
Con estos tres puntos, el Betis se coloca con nueve unidades tras cuatro jornadas, las mismas que el Real Madrid, y mantiene un inicio de temporada tan sólido como ilusionante.
Mourinho, pese a la derrota, defendió con firmeza a los suyos: “No sé cómo perdimos porque jugamos muy bien colectivamente. No puedo reprochar la actitud de ninguno de mis jugadores. Merecimos ganar, pero merecer ganar no te da puntos”.
El técnico portugués insistió en el respaldo al grupo y a Mbappé tras el penalti fallado: “Estoy muy contento con mis jugadores, con todos. No puedo criticar a ninguno individualmente. En cuanto al penalti, cuando uno de nosotros da un paso adelante para tirarlo, todos estamos juntos”.
Y dejó un mensaje envenenado sobre la picaresca del rival: “Los jugadores del Betis son más listos de calle que los del Madrid, que son muy honestos. Con el apoyo de una afición fantástica, consiguen este tipo de ventajas”.
Mientras el Madrid se marcha de Sevilla con la sensación de haber dejado escapar un partido que creía tener bajo control, el Betis se acuesta mirando hacia arriba. Y con un nuevo ídolo en Heliópolis: un delantero irlandés que, en su primera gran noche en casa, ya sabe lo que es tumbar al gigante blanco.





