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Rayan Cherki brilla en el Etihad: City domina a Palace

En los partidos de Rayan Cherki hay una cláusula no escrita en la entrada: entretenimiento garantizado. Y en el Etihad volvió a cumplirse. Enzo Maresca, obsesivo del control posicional, ha entendido algo básico: a este mago no se le encierra en una jaula táctica. Cherki necesita sentirse libre. Cuando lo está, como ante Crystal Palace, el partido cambia de dueño.

El francés ya había encendido las luces la semana pasada contra Bournemouth, saliendo desde el banquillo para firmar dos asistencias y remontar un 0-1. Esta vez fue aún más devastador. Dos goles, un recital de regates y la sensación permanente de que algo imprevisible estaba a punto de suceder cada vez que tocaba la pelota.

El gol que rompe el guion

City ya mandaba en el marcador, pero el encuentro seguía abierto. Palace, todavía a cero puntos en la era Pierre Sage, se mantenía vivo a base de personalidad y de alguna llegada suelta. Hasta que Cherki decidió que era momento de subir el volumen.

Arrancó desde la izquierda, se metió hacia dentro con una conducción serpenteante, fue rompiendo cinturas y dudas. Defensores descolocados, piernas fuera de sitio, la grada en pie. Parecía que el balón se le quedaba atascado bajo las botas, pero era sólo parte del truco. Usó el cuerpo de Takehiro Tomiyasu como pantalla y, con el exterior de su zurda, no tanto un punterazo como una caricia envenenada: un toque sutil, casi un “dab”, que dejó a Dean Henderson clavado mientras la pelota cruzaba la línea a cámara lenta.

Un gol de los que se quedan grabados. De los que obligan a preguntarse si ya se ha visto algo así antes.

Curiosamente, el propio Cherki no salió del todo satisfecho. Entre elogios, sonrisas y micrófonos, soltó que su primera parte había sido “tan mierda”. Maresca no compró esa autocrítica.

“Para mí su partido fue muy bueno, no por los dos goles, sino por cómo trabajó sin balón”, explicó el técnico de City. “Tiene que presionar. Su partido fue completo. Ama el fútbol. Sabemos lo bueno que es. Conocemos la calidad que tiene”.

Foden dirige, Haaland sentencia

Cherki no estuvo solo en el escenario. Phil Foden jugó con una autoridad que llamó la atención, y Erling Haaland ya ha encendido la máquina goleadora. El noruego firmó un doblete contundente y dejó la sensación de que el equipo de Maresca empieza a dejar atrás el tropiezo de la Community Shield.

City, eso sí, no arrancó perfecto. “Sufrimos en los primeros cinco, diez minutos porque estábamos presionando de forma equivocada”, admitió el italiano. “Después de eso estuvimos en control”.

El primer golpe llegó pronto. Minuto 17: Antoine Semenyo desborda por la izquierda y pone un centro medido. Haaland se separa de su marca, encuentra espacio y firma un cabezazo bombeado, inteligente, por encima de Henderson. La defensa de Palace, tocada por las bajas y las dudas del verano, quedó retratada.

Sage mantuvo el 3-4-2-1 heredado de Oliver Glasner, pero con piezas nuevas y otras ausentes. Jørgen Strand Larsen lideró el ataque ante la ausencia de Jean-Philippe Mateta, que podría estar fuera cuatro semanas. Ismaïla Sarr, decidido a irse a Galatasaray, no entró en la convocatoria. Daniel Muñoz empezó en el banquillo, con rumores de interés de Nottingham Forest. La zaga ya no tiene a Maxence Lacroix, traspasado a Chelsea. Fragilidad casi asegurada.

Pese a todo, Palace no salió a esconderse. Adam Wharton, objeto reciente de un intento fallido de City, filtró un gran pase para que Eddie Nketiah probara a Gianluigi Donnarumma en el minuto dos. Daichi Kamada rozó el gol y Tyrick Mitchell desperdició un cabezazo claro tras otra acción brillante de Wharton. La idea de Sage se vio, al menos, hasta bien entrada la segunda parte. “Visteis cómo queremos jugar hasta el minuto 65”, reivindicó. “Confiamos en nuestro proceso”.

El laboratorio de Maresca y el vacío en el medio

Maresca, fiel a su fama de entrenador detallista, sigue ajustando su nuevo City en plena reconstrucción del centro del campo tras las salidas de Rodri y Bernardo Silva. Ha llegado Ayyoub Bouaddi desde Lille, por unos llamativos 86 millones de libras para un mediocentro de 18 años que deslumbró con Marruecos en el Mundial, pero aún falta una pieza. El gran objetivo antes del cierre del mercado del martes es Enzo Fernández, decidido a salir de Chelsea.

Mientras tanto, el italiano experimenta. El ensayo de Marc Guéhi como mediocentro quedó aparcado, y el inglés regresó al eje de la defensa ante su antiguo club. Elliot Anderson, fichaje de 116 millones, actuó como único pivote. Nico O’Reilly se situó muy alto en ese 4-1-4-1 mutante, y Josko Gvardiol se metió por dentro desde el lateral izquierdo, un rol muy similar al que Maresca le dio a Marc Cucurella en su etapa en Chelsea.

El molde de Guardiola sigue presente, pero con matices propios. Lo que no cambia es la capacidad de City para acelerar cuando huele sangre.

Cherki desata la tormenta

Tras el descanso, Palace tuvo su ocasión de engancharse. Nketiah volvió a fallar, y ahí se acabó gran parte de la resistencia visitante. City subió líneas, O’Reilly y Foden apretaron a Kamada en la salida, y el partido se volcó definitivamente.

Foden condujo, encontró a Cherki y el francés volvió a encender el espectáculo. Otra vez desde la izquierda, otra vez hacia dentro, otra vez la sensación de que los defensas de Palace corrían en arena. Jaydee Canvot quedó superado, Chris Richards no pudo contenerle. Cherki se plantó a 20 metros y soltó un derechazo seco en el minuto 59. El disparo tocó en Richards, descolocó a Henderson y se convirtió en su segundo gol de la tarde.

Entre medias, Palace había encontrado un hilo de esperanza: una falta de Yéremy Pino se estrelló en el larguero, rebotó en Donnarumma y se convirtió en un autogol cruel para el italiano. Un destello aislado en un marcador que ya empezaba a teñirse de celeste.

Maresca aprovechó para estrenar a Bouaddi, sustituyendo a Anderson. Lejos de conformarse, City quiso más. Foden, brillante bajo la atenta mirada de Thomas Tuchel en la grada, metió un pase al espacio perfecto para Haaland. Y cuando el noruego encara, la historia suele tener un final conocido.

Haaland, que ha marcado en sus seis partidos de liga contra Palace, no perdonó. Otro golpe, otra estadística demoledora para un delantero que ya ha encendido su temporada.

City aún busca un mediocentro más en el mercado. Lo que no necesita buscar es a su nuevo generador de caos. Rayan Cherki ya ha levantado la mano. Y si este es sólo el inicio de su segundo año en Inglaterra, la pregunta es evidente: ¿hasta dónde puede llevar a este City que empieza a parecer muy suyo?