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Real Madrid y su puntería fallida en el primer gran examen

El primer gran examen de la temporada dejó al descubierto la mayor carencia del Real Madrid: la puntería. No fue una cuestión de ocasiones, porque las tuvo de todos los colores. Fue una cuestión de remate, de nervios y de un muro llamado Valles.

El portero firmó una noche descomunal, de las que marcan una carrera. Tres disparos del Madrid se estrellaron en la madera, un penalti se marchó al limbo y, entre medias, Valles desquició a los delanteros de José Mourinho una y otra vez. Sobre todo a Kylian Mbappé.

Mbappé, símbolo de la impotencia

El francés fue el rostro de la frustración blanca. Encadenó un buen puñado de ocasiones clarísimas, especialmente una doble en la primera parte que parecía gol cantado. Primero apareció Valles, luego su defensa, para apagar el incendio en el área.

La historia se repitió hasta el último suspiro. Minuto 94. Penalti. Mbappé frente a Valles, duelo de estrellas. El delantero eligió lado, el guardameta adivinó la intención y detuvo el disparo. La posibilidad de repetir el lanzamiento sobrevoló el estadio, pero Hernández Hernández se plantó: no habría segunda oportunidad.

Mbappé lo intentó de todas las maneras, pero se quedó sin premio. Cada parada, cada balón repelido, agrandaba la sensación de noche torcida. El francés no estuvo fino en la definición y, cuando sí lo estuvo, se encontró con un portero en estado de gracia y con el infortunio de los palos.

Bellingham se apaga en La Cartuja

Jude Bellingham tampoco firmó su mejor actuación. Desde casi el inicio se le vio pesado, como si el calor asfixiante de La Cartuja le pasara una factura especial. No dejó de correr ni de ofrecerse, pero estuvo lejos del futbolista dominante e incisivo de las primeras jornadas.

Aun así, rozó el gol. Un gran cabezazo suyo se topó con Valles, que voló para sacar una mano de reflejos felinos. Más tarde, la cruceta se interpuso en otro intento que llevaba marchamo de gol. Entre el portero y la madera frenaron cualquier intento de que Bellingham volviera a marcar diferencias.

Un gol anulado y más polémica

El guion cruel para el Madrid se completó cerca del minuto 90. Espí, delantero valenciano, sí consiguió batir al guardameta local y desatar un estallido de rabia contenida. Duró poco. La jugada quedó invalidada por un fuera de juego previo.

La decisión, unida a la del penalti de Mbappé en el descuento, alimentará el debate durante horas. Dos acciones clave, dos fallos que el Madrid no pudo corregir y que dejan una sensación de agravio y oportunidad perdida.

Vini choca con Bellerín

Vinícius tampoco tuvo una noche plácida. Se cruzó una y otra vez con Bellerín, y el lateral de Betis ganó prácticamente todos los duelos. El brasileño chocó contra una pared en banda, sin encontrar la chispa habitual para desbordar.

Aun así, no dejó de insistir. De una de esas acciones nació el penalti que pudo cambiar el partido, el que Mbappé acabaría fallando en el minuto 94. Antes, Vini también había acariciado el gol con un disparo que se estrelló en el palo tras una gran jugada colectiva del Madrid.

La sensación final es clara: el equipo de Mourinho generó lo suficiente para no irse de vacío. Pero entre Valles, la madera y las decisiones arbitrales, la primera gran prueba del curso se convirtió en un aviso serio. Si el Madrid quiere pelear por todo, no puede permitirse tantas balas desperdiciadas.