Scaloni y el descanso de Messi en Argentina
Lionel Scaloni tomó la decisión que nadie en Argentina disfruta escuchar, pero que todo entrenador de elite debe saber ejecutar: Lionel Messi empezará en el banquillo ante Jordania este sábado por la noche.
“Leo va al banco”, soltó el seleccionador en conferencia de prensa, sin rodeos. “Me voy a guardar el once inicial, pero Leo va a entrar después”. Mensaje claro: descanso, pero no desconexión.
Un respiro para el goleador histórico
Messi, que cumplió 39 años el miércoles, llega a este duelo con un peso doble sobre los hombros: el del récord y el del calendario. Es el máximo artillero en la historia de los Mundiales, con 18 goles, y lleva cinco tantos en este torneo, todos los que ha marcado Argentina hasta ahora. Pero también arrastra el desgaste de dos partidos intensos y la responsabilidad de un equipo que sueña con repetir la corona.
Si no jugara ni un minuto ante Jordania, se plantaría en el cruce de octavos del 3 de julio con 11 días sin acción competitiva. Demasiado para un futbolista que necesita ritmo, aunque también aire. De ahí la solución intermedia: descanso de inicio, minutos controlados después.
El propio Messi dejó entrever el cansancio. Tras su doblete ante Austria, donde firmó el récord absoluto de goles mundialistas, apenas pudo responder cuando le preguntaron por su tanto favorito en la Copa del Mundo: “No puedo pensar ahora. Estoy demasiado cansado”. Una frase sencilla, pero reveladora.
Argentina rota… y se lo ha ganado
Argentina llega al duelo en Dallas Stadium con la tarea ya cumplida en la fase de grupos. Se aseguró el primer puesto del Grupo J con seis puntos y cinco goles a favor. Pleno de triunfos, liderato inamovible y margen para mover piezas.
Scaloni lo ve como una obligación moral con el resto del plantel. Toca premiar a los que empujan desde atrás. Los que entrenan “al máximo”, como subrayó el técnico.
En la lista de candidatos a ganar minutos aparecen Valentín Barco, Giovani Lo Celso, Flaco López, Exequiel Palacios, Marcos Senesi, Guiliano Simeone y Leonardo Balerdi, además de los arqueros suplentes Juan Musso y Gerónimo Rulli. Nombres que viven a la sombra de Messi y compañía, pero que sostienen la competitividad diaria de la campeona del mundo.
“El gran mérito de todo lo que se hizo es de los chicos que siempre están y entrenan al máximo”, remarcó Scaloni. “Cuando hay oportunidad, hay grandes jugadores que también merecen entrar. Y la idea es que el equipo juegue de la misma manera”.
La frase final es clave: rotar sí, bajar el nivel no.
Tagliafico, fascinado con un Messi “igual o mejor” que en 2022
Desde dentro del vestuario, la sensación es que Messi no solo sigue vigente, sino que ha elevado aún más el listón. Nicolás Tagliafico lo describió con admiración contenida.
“En Leo se ve todo; está en el mismo nivel exacto que en 2022, o incluso mejor”, dijo el lateral izquierdo. “Él lo está disfrutando, y nosotros lo estamos disfrutando también”.
Esa versión de Messi, dominante y sereno, obliga al cuerpo técnico a pensar más allá del próximo partido. Si Argentina quiere llegar entera a los tramos decisivos, necesita administrar a su capitán. Y este duelo ante una Jordania ya eliminada se presenta como la única ventana real para darle un respiro.
Jordania, sin puntos y sin margen
El contexto deportivo también empuja a Scaloni hacia la rotación. Jordania aterriza en Dallas tras perder sus dos partidos del grupo, ante Austria y Argelia, y ya no tiene opciones de clasificación. Llega herida, sin premio en juego, frente a una selección que se sabe superior y que ya mira de reojo a Miami.
Allí, en la ronda de 32, Argentina se medirá al segundo del Grupo H. Las proyecciones en vivo señalan a Cabo Verde como el rival más probable, aunque el fútbol suele disfrutar derribando pronósticos.
Tagliafico, de todos modos, se encargó de cortar cualquier atisbo de relajación: “Creo que el equipo está trabajando con la misma armonía que antes, y ojalá las cosas se vayan dando; no tenemos que ponernos presión”. Y remató con una consigna que sonó a advertencia interna: “No podemos bajar la guardia, no podemos relajarnos, aunque ya estemos clasificados”.
Rotar también es respetar
A Scaloni le preguntaron si se habría animado a tomar la misma decisión ante un rival de mayor jerarquía. Su respuesta fue tajante: sí.
“No cambiaría. Sería una forma totalmente irrespetuosa de tomar esa decisión”, afirmó. El mensaje se puede leer en dos direcciones: respeto por Jordania y respeto por sus propios futbolistas, los que esperan su turno.
Hay una idea de fondo: esta Argentina está construida para jugar también sin Messi. Tiene profundidad, variantes, futbolistas que piden pista. Cuanto más rodaje acumulen ahora, más soluciones tendrá el entrenador cuando la Copa se vuelva cruel y cada error cueste un boleto de vuelta a casa.
Messi ha dicho que está cansado. Scaloni lo escucha, lo protege y al mismo tiempo le mantiene el pulso competitivo con minutos medidos. En una Copa del Mundo que no perdona debilidades, la gran incógnita no es si Argentina puede ganar sin su capitán desde el arranque ante Jordania.
La pregunta real es otra: ¿hasta dónde puede llegar este equipo cuando, ya descansado, Messi vuelva a empezar los partidos donde siempre se lo espera, en el centro del escenario?





