futbolalinstante full logo

Sligo Rovers empata en el descuento y prolonga la pesadilla de Dundalk

El reloj ya había pasado los 90 cuando todo Oriel Park se preparaba para celebrar. Dundalk ganaba, mandaba y parecía tener por fin un partido bajo control. Entonces, en el primer minuto del tiempo añadido, apareció Gareth McElroy para arruinar la noche local y rescatar un punto que puede valer mucho para Sligo Rovers.

Un simple toque, casi un punterazo, tras un rechace suelto en el área. Suficiente para castigar un error grosero de Enda Minogue y congelar a un Dundalk que volvió a tropezar con la misma piedra: otra ventaja desperdiciada.

Horgan, capitán y centenario… sin premio

La noche había empezado con una sola dirección. Dundalk salió decidido, agresivo, metiendo a Sligo atrás desde el primer minuto. Sam Sargeant tuvo trabajo pronto, pero sin sobresaltos: intervenciones seguras ante Ronan Teahan, Daryl Horgan y Cian Dillon en apenas 17 minutos. Señales claras de quién mandaba.

Sligo apenas dio señales de vida en ataque en toda la primera parte. Su única ocasión llegó en el 19’, cuando Luke Pearce se elevó para rematar un centro desde la izquierda del nuevo fichaje Jack Shorrock. El cabezazo, flojo y centrado, terminó manso en las manos de Minogue. Nada más.

Dundalk, en cambio, fue acumulando oportunidades y frustración. Trevor Clarke estrelló un latigazo desde la frontal en el 20’. Poco después, Bobby Burns remató alto completamente solo en la frontal. Y Clarke, otra vez, falló una ocasión clarísima: Horgan le encontró solo a unos ocho metros de portería en un córner, con todo el lado izquierdo del arco abierto, pero el fichaje procedente de Shamrock Rovers no acertó ni siquiera a dirigir el balón entre palos.

El dominio era abrumador, el gol parecía cuestión de tiempo. Pero el descanso llegó con un 0-0 que no reflejaba la superioridad local.

Nada cambió tras el paso por vestuarios. A los cuatro minutos de la reanudación, Sligo amenazó tímidamente cuando Shorrock se coló a la espalda de Mayowa Animasahun y obligó a Minogue a enviar a córner. En ese saque de esquina, McElroy ya avisó con un cabezazo que se marchó cerca del poste.

Fue un espejismo. Harry Groome respondió con un disparo desviado y, en el 52’, se abrió por fin el marcador. Clarke lanzó a Dillon por banda, el pase parecía destinado a Groome, que no llegó a controlar, pero tuvo la sangre fría para dejar el balón atrás hacia su capitán. Horgan, de frente, no perdonó: latigazo alto, directo a la red. Su gol número 100 en su carrera de clubes y el 60 con la camiseta de Dundalk. Gol de líder. Gol de referencia.

El estadio respiró. El guion, por fin, parecía alineado con el juego.

Sargeant sostiene a Sligo, Dundalk perdona la sentencia

Con el 1-0, Dundalk no se echó atrás. Siguió empujando en busca del segundo, ese tanto que lleva semanas sin encontrar y que le está costando puntos a puñados.

Shorrock probó a Minogue con una falta lejana que el guardameta local envió por encima del larguero. En el otro área, Sargeant se agigantó. Primero, con una parada soberbia a quemarropa para negar el gol a Dillon tras una dejada de cabeza de Horgan. Después, ya en el tramo final, desviando con una mano prodigiosa un derechazo feroz de Teahan a cuatro minutos del 90.

Dundalk acumulaba llegadas, Sligo acumulaba oxígeno gracias a su portero. El equipo de Darren Purse, que venía de encajar un gol tardío ante Drogheda United apenas seis días antes, resistía como podía, sin apenas presencia ofensiva pero aferrado a la mínima desventaja.

Horgan rozó el segundo en el 78’ con una falta que se desvió por poco. El partido se inclinaba cada vez más hacia la portería de Sargeant. La sensación era clara: o llegaba la sentencia o el miedo al empate se instalaría en las gradas. Y llegó lo segundo.

Un error fatal y un punto que sabe distinto

Cuando el encuentro agonizaba, Dundalk se disparó en el pie. Minogue salió en falso a por un centro que nunca llegó a atrapar. El balón quedó suelto en el área, Trey George consiguió sacar un disparo y el rechace cayó perfecto para McElroy, que se lanzó con todo para empujar el 1-1 en el primer minuto del descuento.

Silencio en Oriel Park. Estallido en el banquillo visitante.

Para Sligo Rovers, el tanto supone un punto de oro y dos en dos partidos para el recién llegado Darren Purse. El equipo sigue colista, sí, pero solo por diferencia de goles. Y, sobre todo, con una inyección anímica enorme antes de visitar a Derry City la próxima semana. Este tipo de empates, en plena lucha por salir del fondo, a veces valen más que una victoria aislada.

Para Dundalk, en cambio, el empate tiene sabor a derrota. Es ya el quinto partido consecutivo en el que se adelanta y no gana. En total, 26 puntos tirados por la borda desde posiciones de ventaja esta temporada, cuatro más de los que Sligo ha sumado en todo el curso. Un dato demoledor.

La imagen es clara: un equipo que sabe cómo golpear primero, pero que no sabe cerrar los partidos. Y en una liga tan apretada, esa fragilidad se paga. La pregunta ya no es si Dundalk puede competir. Es si puede aprender a sostener una ventaja antes de que la temporada se le escape definitivamente de las manos.