Tottenham se derrumba en Brentford: 350 millones en refuerzos, 90 minutos de humillación
El nuevo proyecto de Tottenham se vino abajo antes de empezar. En su primer día oficial bajo el mando de Roberto De Zerbi, el equipo que ha gastado más de 350 millones de euros en refuerzos fue arrollado por un Brentford desatado, que lo desnudó con un 3-0 tan contundente como inquietante.
Ni el dinero, ni los nombres, ni el discurso nuevo evitaron los viejos problemas.
Un inicio caótico
El plan de reconstrucción de los Spurs parecía claro: Savinho, Omar Marmoush a punto de llegar, y una inversión récord para alejar cualquier fantasma de la lucha por el descenso del curso pasado. Pero el golpe de realidad llegó en cuestión de segundos.
La zaga, prácticamente inédita, se presentó con Archie Gray haciendo historia como el capitán más joven del club desde los años setenta, acompañado por Andy Robertson, Jan Paul van Hecke y Marcos Senesi. Cuatro piezas nuevas, cero sincronía.
En la primera acción del partido, Robertson estuvo a un toque de marcarse en propia puerta. El balón quedó muerto y Nathan Collins, solo dentro del área pequeña, la mandó fuera de forma incomprensible. Era el primer aviso. No el último.
Sangare marca el ritmo
Mientras Tottenham se tambaleaba, Brentford jugaba con una seguridad impropia de un debut. Y ahí apareció Mamadou Sangare, el fichaje estrella de Keith Andrews, un centrocampista de 48 millones que empezó a justificar cada euro desde el minuto 12.
El internacional de Mali combinó en la frontal, aceleró hacia la línea de fondo y puso un pase atrás perfecto para que Keane Lewis-Potter empujara el 1-0. Simple, directo, demoledor.
Lejos de reaccionar, Tottenham se hundió más. Dango Ouattara se plantó solo ante Antonin Kinsky tras un pase filtrado de Igor Thiago, pero el guardameta sostuvo a los suyos con una gran parada. Era un respiro momentáneo, no un cambio de guion.
La presión de Brentford acabó cobrando factura en el minuto 33. Disparo de Mathias Jensen desde la frontal, mala respuesta de Kinsky, y Vitaly Janelt cazó el rebote con instinto de delantero para el 2-0. El estadio explotó. Los Spurs, no.
Tonali y el símbolo del desconcierto
El primer tiempo de Tottenham quedó retratado en una sola jugada. El balón cayó perfecto, a unos 18 metros del arco, para Sandro Tonali, el fichaje de 115 millones. Tiempo para armar la pierna, espacio, posición ideal. El resultado: un voleón descontrolado que se fue altísimo, muy lejos del larguero.
La imagen lo decía todo: inversión gigantesca, confianza mínima.
El descanso no trajo la reacción esperada. De Zerbi movió ficha y dio entrada a Mateus Fernandes, otro fichaje de tres cifras, 100 millones de euros que pisaban el césped para intentar cambiar la historia. No lo hizo.
El tercer golpe y la burla desde la grada
Brentford olió sangre y no levantó el pie. El tercer gol llegó a balón parado. Córner al segundo palo, Collins ganó el duelo aéreo y bajó la pelota, Sangare remató de primeras, Kinsky rechazó como pudo y Michael Kayode apareció para fusilar el 3-0.
Esta vez no hubo milagro bajo palos. Solo resignación.
Desde la grada, los aficionados de Brentford se permitieron el lujo de cantar: "Thomas Frank, he’s laughing at you", recordando al antiguo técnico de los Bees y su etapa catastrófica en el banquillo de los Spurs la temporada pasada, ahora con De Zerbi obligado a recomponer un vestuario roto.
La humillación pudo ser aún mayor. Rodrigo Bentancur derribó a Kevin Schade dentro del área y el árbitro señaló penalti. Igor Thiago, máximo goleador del curso pasado, tomó la responsabilidad. Engañó al portero, pero cruzó demasiado su disparo y lo estrelló contra el poste. Un alivio mínimo para un Tottenham ya noqueado.
Una única chispa en la oscuridad
En medio del desastre, solo apareció una nota positiva: Mikey Moore. El extremo de 19 años, producto de la cantera, se atrevió donde otros dudaron. Encara, pide el balón, no se esconde. Probó dos veces desde posiciones peligrosas, pero se topó con un sólido Caoimhin Kelleher, muy seguro bajo los palos de Brentford.
Moore fue el único rastro de rebeldía en una tarde que dejó a los Spurs con más preguntas que respuestas. Porque el dinero ya está gastado, los fichajes ya están aquí, y la primera impresión es brutalmente clara: el proyecto de De Zerbi no tiene margen para otro día como este.





