El Viejo Firm: La batalla por Fares Ghedjemis
El pulso eterno entre Celtic y Rangers ha cambiado de escenario. No hay cánticos ni tifos, pero la tensión es la misma: el objetivo ahora es Fares Ghedjemis, extremo de 23 años que ha irrumpido con fuerza en Frosinone y que se ha convertido en el nuevo objeto de deseo de Glasgow.
Ambos gigantes escoceses han puesto sus ojos en el argelino, un perfil de banda que encaja con la necesidad compartida de rejuvenecer y dar filo a los ataques. Sin embargo, el tablero no se inclina a su favor: desde Italia se apunta que Ghedjemis prefiere seguir en la Serie A, pero dando un salto a un club de mayor peso. La batalla, por ahora, se libra más con las aspiraciones del jugador que entre los dos colosos del Viejo Firm.
Celtic, entre la ambición europea y el asedio de la Premier League
Mientras tanto, en Celtic Park el verano se ha convertido en un delicado ejercicio de equilibrio. El club se resiste a perder piezas clave y, al mismo tiempo, intenta cerrar incorporaciones que eleven el nivel de la plantilla antes de las rondas decisivas de la Champions League.
En el lateral derecho, Alistair Johnston se ha convertido en objetivo de Fulham, que se suma a Everton en la carrera por el internacional canadiense. El interés de la Premier League es real, pero en Glasgow no hay ninguna intención de regalar a un futbolista que se ha asentado como titular y que, según la opinión de voces autorizadas del entorno del club, no puede salir antes del play-off de la Champions. La prioridad deportiva es clara: asegurar la presencia en la fase de grupos antes de considerar cualquier venta de peso.
En el centro del campo, el nombre propio es Arne Engels. Celtic ha rechazado una oferta de West Ham por el centrocampista de 22 años y ha fijado un precio contundente: 25 millones de libras. El mensaje es nítido. Si la Premier quiere tocar a una de las grandes apuestas del club, tendrá que pagar caro. Resulta significativo que se vincule a Engels con un posible paso a la Championship con West Ham, una idea que ha generado sorpresa en antiguos referentes del club, que no entienden que el jugador contemple bajar un escalón competitivo mientras Celtic le ofrece escaparate europeo.
Mientras resiste las embestidas, el campeón escocés también avanza en sus propias operaciones. Mika Baur, centrocampista de 22 años de Paderborn, ya ha dejado claro que su deseo es vestir de verde y blanco cuanto antes. No es solo una opción de mercado: el futbolista está decidido a dar el salto y presiona para que la operación se concrete. Un perfil joven, con margen de crecimiento, que encaja con la política de fichajes del club y con la necesidad de ampliar recursos en la medular.
Rangers, reconstrucción con ventas dolorosas y contratiempos europeos
Al otro lado de la ciudad, Rangers afila el lápiz. La idea es clara: reforzar la plantilla con hasta cuatro fichajes más, pero antes habrá que abrir la puerta de salida. El club está dispuesto a escuchar ofertas por varios jugadores y no se descarta una venta de calado: Nico Raskin, uno de los activos más valiosos del plantel, podría marcharse si llega la propuesta adecuada.
Es una apuesta arriesgada, pero casi inevitable para un equipo que quiere renovar su estructura y seguir el ritmo de un Celtic que aprieta. El equilibrio entre ingresos por traspasos y la necesidad de mantener un bloque competitivo marcará el tono del verano en Ibrox.
Como si no bastara con la presión del mercado, Rangers se ha encontrado con un problema inesperado justo antes de su compromiso europeo. Olwethu Makhanya, uno de los nuevos fichajes, podría perderse el duelo de Europa League ante Jagiellonia Bialystok por un asunto de visado. Un golpe incómodo para un equipo que necesita integrar rápidamente a sus refuerzos y que no puede permitirse tropiezos en las rondas previas del torneo continental.
Un verano de fichajes con sabor a derbi
Celtic y Rangers no solo compiten por títulos; compiten por proyectos, por prestigio y por la capacidad de seducir a los mejores talentos. El interés compartido en Fares Ghedjemis simboliza esa batalla silenciosa que se libra antes de que ruede el balón.
Uno mira a la Champions y se blinda ante la Premier. El otro prepara ventas importantes para financiar una reconstrucción profunda. La pregunta es sencilla y brutal: cuando se cierre el mercado y llegue el primer gran derbi de la temporada, ¿quién habrá jugado mejor este otro tipo de clásico, el que se decide con llamadas, cláusulas y decisiones de despacho?






