El United se estrella en Hull: un debut decepcionante
El estreno liguero del United se convirtió en una advertencia a gritos. No fue un tropiezo cualquiera: Hull, recién ascendido, firmó su primera victoria sobre los de Carrick desde 2017 y destapó todas las costuras de un equipo llamado a pelear por el título, pero que se marchó del MKM Stadium sin alma, sin reacción y con un 2-0 que se quedó corto en sensaciones.
Youri Tielemans y Andrey Santos, fichados desde Aston Villa y Chelsea para dar mando y criterio al centro del campo, pasaron casi inadvertidos. Un debut plano, sin peso ni colmillo, que reflejó el tono general de un United irreconocible con balón y superado sin él.
Carrick, del optimismo al golpe de realidad
Días atrás, Michael Carrick había sonreído ante las insinuaciones de que el calendario le regalaba un inicio cómodo: viaje a Hull y, después, estreno en casa ante Ipswich, otro recién ascendido. Esa sonrisa se borró pronto. Su prudencia en la previa acabó siendo profética.
La exigencia es otra. Tras su etapa como interino, en la que calmó las aguas después del turbulento mandato de Ruben Amorim y relanzó al equipo, ahora dirige como técnico permanente con una misión clara: devolver al United a la pelea por su primer título liguero inglés desde 2013. Cada partido pesa más. Y este, directamente, le cayó como una losa.
Alan Shearer no tuvo piedad en la BBC. El ex capitán de Inglaterra resumió el descalabro con una sentencia demoledora: “Man United han estado horribles, sin hambre, han estado terribles”. La crítica no sonó exagerada viendo la apatía visitante en Hull.
Carrick lleva semanas pidiendo más refuerzos. El club ya ha cerrado un acuerdo por el centrocampista de Brighton Carlos Baleba, pero tras una actuación tan pobre, el técnico tendrá argumentos de sobra para seguir levantando la voz en el mercado.
El sueño de Hull y la noche perfecta de Jakirovic
Hull llegó a la Premier League rompiendo moldes. El curso pasado se convirtió en el primer equipo desde Blackpool en 2010 en ascender vía play-off tras acabar sexto en Championship. Un escalón que muchos expertos interpretaron como billete casi seguro de vuelta al descenso.
Su entrenador, Sergej Jakirovic, se pasó la semana defendiendo que su equipo podía callar bocas. Lo hizo. Y con ruido. Incluso él debió frotarse los ojos cuando el marcador reflejaba 2-0 y el MKM Stadium rugía con la primera diana del club en la Premier en nueve años.
Un inicio prometedor… y un derrumbe
El guion, curiosamente, arrancó a favor del United. Mandó en los primeros minutos, empujó a Hull hacia su área y generó ocasiones claras.
Luke Shaw puso un centro tenso que encontró a Bryan Mbeumo. El disparo, duro y colocado, obligó a intervenir con reflejos al debutante bajo palos de Hull, Konstantinos Tzolakis. Poco después, Noussair Mazraoui conectó con Matheus Cunha, que sacó un disparo raso y ajustado. De nuevo Tzolakis, esta vez estirándose al máximo, sostuvo a los locales.
Parecía cuestión de tiempo. Pero el partido dio un giro brusco.
Hull avisó con un centro de Ryan Giles que Oli McBurnie cabeceó con intención, forzando una buena parada de Senne Lammens. Ese aviso no fue casualidad, fue preludio.
La defensa del United, un regalo a balón parado
En el minuto 17, la fragilidad defensiva del United en jugadas a balón parado quedó retratada. En un córner mal defendido, McBurnie se deshizo con facilidad de una marca blanda, recogió el balón dentro del área y sacó un disparo potente. Lammens solo pudo rechazar como pudo y el rebote cayó en los pies del nigeriano Ajayi, que empujó desde muy cerca.
Gol histórico. Primer tanto de Hull en la Premier en casi una década. El estadio estalló. Marea naranja y negra en las gradas, saltos, abrazos, un rugido que se prolongó varios minutos. El United, mientras tanto, se encogía.
La reacción visitante fue mínima. Patrick Dorgu tuvo en sus botas el 1-1 tras un buen pase de Harry Maguire, pero su remate salió mordido y desviado. Era una ocasión de oro. La dejó pasar y con ella se fue también buena parte de la fe del United.
A partir de ahí, el equipo de Carrick se quedó sin ideas arriba y se desordenó atrás. Hull olió sangre.
Mendy castiga y el estadio canta: “you’re getting mauled by the Tigers”
En el minuto 38 llegó el segundo mazazo. Falta lateral a favor de Hull. Regan Slater colgó un balón preciso al corazón del área y la zaga del United volvió a naufragar. Sin reacción, sin contundencia. El senegalés Mendy apareció con decisión y conectó un cabezazo imparable para Lammens.
2-0 y sensación de derrumbe. Desde la grada, los aficionados de Hull lanzaron un cántico que retrataba el momento: “you’re getting mauled by the Tigers”. En la banda, Carrick se quedó clavado, con gesto de incredulidad.
Rashford entra, pero el United no despierta
El técnico movió ficha al descanso. Marcus Rashford, que la temporada pasada jugó cedido en Barcelona, entró para intentar cambiar la cara del equipo. No lo logró. Ni siquiera él encontró espacios o socios para encender una chispa de rebeldía.
Hull, lejos de replegarse, siguió mordiendo. Mohamed Belloumi probó desde lejos con un disparo envenenado que se marchó cerca del poste. Cada aproximación local transmitía peligro. Cada ataque del United, en cambio, se apagaba en controles imprecisos, malas decisiones o centros sin rematador.
Carrick decidió entonces retirar a Tielemans y Santos mediada la segunda parte. Un mensaje claro: el centro del campo no funcionaba. Pero el cambio no alteró el guion. El United se fue consumiendo, resignado, sin capacidad para someter a un rival que olía la gesta y la defendía con uñas y dientes.
El pitido final confirmó algo más que tres puntos para Hull. Confirmó que los “Tigers” han llegado dispuestos a desafiar los pronósticos más pesimistas. Y dejó una pregunta incómoda flotando sobre el United: ¿es solo un accidente de agosto o la primera señal de que la carrera por el título le viene, otra vez, demasiado grande?






