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Tottenham logra goleada con debut de Savio y aviso al resto

Tottenham tardó en arrancar, pero cuando encontró el hueco no tuvo piedad. Se fue al descanso con un cómodo 2-0 tras dos zarpazos en tres minutos, justo antes del intermedio, de Mikey Moore y Dominic Solanke. Dos golpes seguidos que cambiaron por completo el tono de la noche.

Hasta entonces, el partido había sido más de paciencia que de brillantez. Charlton apenas inquietó y los de Roberto De Zerbi fueron empujando, metro a metro, hasta que Moore decidió que era momento de romper el guion.

El joven atacante abrió el marcador con una acción de puro talento: control, fuerza para aguantar los choques y una definición que desatascó a su equipo. A partir de ahí jugó con una confianza desbordante, encarando, protegiendo el balón y convirtiéndose en la mayor amenaza ofensiva de los locales.

El segundo llegó casi sin que Charlton respirara. Solanke, que se está ganando a pulso ser el ‘9’ titular en cuanto esté al máximo físicamente, firmó un gol de delantero completo: giro elegante y remate preciso. No sólo marcó; durante todo el choque bajó balones, ganó faltas y dio aire al equipo cuando retrocedía unos metros.

La segunda parte, un monólogo

Con el 2-0, Tottenham se soltó. Rodrigo Bentancur, algo acelerado en el inicio, empezó a mandar en la medular, fuerte al corte y seguro recibiendo de espaldas. A su lado, Mateus Fernandes, el fichaje de 85 millones de libras, dejó destellos de lo que puede aportar: giros limpios para salir de la presión, conducciones verticales y criterio en el pase.

Desde atrás, Jan Paul van Hecke marcó el ritmo. Apenas falló seis de sus 96 pases y ningún jugador metió más balones al último tercio que el neerlandés. Salió sustituido mediada la segunda mitad, con el trabajo hecho y el partido ya totalmente inclinado.

El dominio se transformó en goleada. En el 67’, Kevin Danso necesitó sólo un toque para dejar su huella: entró desde el banquillo y cabeceó a la red una falta lateral servida con sutileza por Fernandes. Gol y golpe en la cabeza en la misma acción, pero una contribución inmediata que sólo dejó una espina: no poder conservar el arco a cero.

Destiny Udogie sumó sus primeros minutos como titular en la temporada, todavía afinando la puesta a punto, cada vez más atrevido en sus subidas. Lucas Bergvall, señalado tras su actuación ante Brentford, respondió con más personalidad con balón. Sin estridencias, pero con la sensación de querer reivindicarse.

El show de Savio

El momento que esperaba el estadio llegó con la entrada de Savio. El fichaje de 85 millones saltó al césped entre ovaciones y no tardó nada en justificar la expectación. Controló en la frontal y soltó un disparo raso, potente, imposible para el portero. Primer gol con la camiseta de Spurs, mensaje directo a su nuevo técnico.

De Zerbi había pedido más “producto final” al brasileño. Lo obtuvo de inmediato. Savio siguió buscando portería y en otra acción volvió a armar el disparo desde la frontal. Esta vez el balón tocó en Ben Davies y se coló en la red. El tanto se lo apuntó el galés, de forma casi accidental, pero la jugada llevó la firma del recién llegado.

Davies, sólido toda la noche y prácticamente sin trabajo defensivo ante un Charlton inofensivo, terminó viendo cómo su nombre aparecía en el marcador por un desvío fortuito. Un premio curioso para un central que cumplió sin sobresaltos.

En la derecha, Archie Gray ofreció despliegue físico, subiendo constantemente para apoyar a Moore, aunque sin precisión en los centros. Cuando tuvo que medirse uno contra uno con Millenic Alli se mostró algo conservador, pero Charlton nunca tuvo continuidad ni presencia real en zonas de peligro. Con el primer gol de Spurs, esa amenaza se evaporó.

La entrada de Pedro Porro dio otra textura al costado derecho. Su sola presencia abre líneas de pase y variantes ofensivas que De Zerbi agradece, especialmente cuando el rival empieza a hundirse.

Mathys Tel participó mucho, cayó a bandas, se ofreció, pero no encontró el punto de calma en los metros finales. En una noche de festival goleador, se quedó sin premio, algo que no le habrá dejado del todo satisfecho.

Kinsky evita una goleada aún mayor

En la portería rival, Antonin Kinsky sostuvo el tipo. Firmó dos paradas de mérito, una en cada tiempo, y evitó que el marcador se disparara todavía más. Aun así, se marchó con la sensación amarga de no haber podido cerrar su actuación con la portería a cero, después de que Jones marcara de cabeza en los minutos finales para maquillar levemente el resultado.

Tottenham, en cambio, se marcha con algo más que una goleada. Recupera piezas, ve cómo sus fichajes caros empiezan a producir y observa cómo jóvenes como Moore y Bergvall responden al foco. Si esto es sólo el inicio, ¿hasta dónde puede llegar este equipo cuando todos estén a pleno rendimiento?